Diomedes Díaz: genio inconfundible de la música popular colombiana

Anoche murió Diomedes Díaz y hoy en Colombia -país dividido por tradición- discuten si el difunto era un genio inconfundible de la música popular colombiana o una bestia inmunda perdida en la droga, un asesino despiadado que merece estar ardiendo en el infierno al lado de las peores escorias que ha creado -por error, por cansancio o por desidia-  Nuestro Amado Padre Celestial. No debe estar en el Cielo acompañada de Dios, Antonio José Caballero y Paul Walker porque Diomedes Díaz no era un hombre bueno.

Los colombianos de bien deciden quién va para el Cielo y quién va para el Infierno, quién es artista y quién no lo es y ese juicio radical parte de apreciaciones relacionadas con la vida privada del muerto de turno y con la certeza de la existencia de Dios, el Cielo y el Infierno. Dan por sentado también que los cantantes muertos se encuentran en el Cielo o en el Infierno y arman tremenda parranda vallenata por el resto de la Eternidad. ¿de dónde sacan esas ideas absurdas? ¡Sólo Dios lo sabe!

Para las mentes amarilistas y de sensibilidad estúpida Diomedes Díaz fue directo al Infierno y no tiene talento porque se vio involucrado en el asesinato de Doris Adriana Niño. Gritan con desesperación inspirados en su Dios vengador o en la seguridad de que son seres de otra galaxia -no simples seres humanos susceptibles de convertirse en bestias en el momento menos esperado- gritan con indignación colombiana y con aire de suficiencia: “un asesino no puede ser artista, no puede tener talento porque tiene el alma muerta y no puede haber arte ni sensibilidad en la mente de un ser despiadado como este hombre-bestia vil y despreciable”. Esas frases son pronunciadas por gente que no tiene talento para nada y que no se ha tomado el trabajo de apreciar las letras y la forma de interpretar esas letras sin pensar en el expediente del artista. Seguramente son hombres dispuestos a matar a su novia o esposa y mujeres dispuestas a dejarse maltratar porque el maltrato a la mujer forma parte también de nuestra cultura popular y se asume a conciencia, sin pensar si vale la pena o no salir de ese círculo infernal.

La música de Diomedes Díaz es el resultado de un trabajo en equipo que incluye composición, canto y acompañamiento. La combinación de esos tres factores para lograr que el público enloquezca cuando ve al artista en vivo o cuando disfruta esa música en su casa en reuniones familiares o con amigos. A esta música hay que acercarse con humildad, con la certeza de que se trata de música popular, la mejor música popular. Son letras de amor interpretadas por un hombre que parece entregarse al canto como si sintiera sinceramente cada una de las palabras que va pronunciando. Los músicos también se entregan con devoción y cuando se oye con atención es imposible no pensar en estos artistas como maestros indiscutibles.

Voy a compartir con ustedes tres canciones del difunto para que entiendan lo que quiero expresar con palabras. Piensen en la letra, la interpretación y en los demás músicos. No piensen en el asesino periquero, piensen en el ídolo popular de millones de colombianos que lo único que tienen es esta música que los entristece y los alegra pensando en el amor sin necesidad de haber leído los Clásicos de la Literatura Universal y sin saber nada de música culta porque la música culta no se lleva bien con su entorno violento, miserable y sumido en la locura llamada Colombia.

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Autor: Elsy Rosas Crespo

Es más fácil si buscas mi nombre en Google.

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