Feminismo colombiano

En 1929 Virginia Woolf escribió Una habitación propia y a partir de ese momento ese ensayo se constituyó en un texto clave para pensar en las mujeres, el arte, el dinero y el feminismo. Ha pasado casi un siglo y el feminismo sigue estando de moda, se siguen escribiendo libros sobre el asunto, pero los cambios de fondo no son muy evidentes; no se sabe si por falta de difusión del material teórico y si porque hombres y mujeres son más dichosos viviendo en estado natural, como cualquier animal con ojos para ver y patas para desplazarse y buscar con quién copular: machos y hembras mezclan su material genético para que no se pierda el prodigio, para vivir la plenitud del milagro de la vida, como si no hubiera más sentido que la reproducción de los seres y la multiplicación de los nombres y los apellidos.

A continuación voy a tratar de presentar de forma breve y concreta las formas de vivir el feminismo en Colombia, hay feminismo para todos los gustos, según las necesidades y la conveniencia de cada mujer. Cada colombiana tiene su andamiaje teórico en el cual escudarse, ideas maravillosas para justificar su propia estupidez.

1. El puterío como feminismo

Hay una vertiente del feminismo que parte del cuerpo y de la libertad de la mujer para disponer de ese cuerpo-máquina como le plazca porque es lo único que de verdad le pertenece. Si el cuerpo y la explotación de la sexualidad se constituyen en fuente de placer -y de ingresos- es la mujer y sólo la mujer quien, gracias a una decisión autónoma, decide convertirse en la máquina de follar, en la gran puta. Si cobra o no cobra no es relevante, lo que de verdad importa es que la mujer decida sobre su cuerpo y ya.

2. La madre cabeza de hogar

Hay una vertiente del feminismo que parte del siguiente presupuesto: la mujer es una verraca, mucho más verraca que el hombre. La predisposición biológica para  parir le confiere poder y si es capaz de parir y de educar a sus hijos como ciudadanos de bien, sin necesidad de un hombre, esa mujer se constituye en una especie de heroína, es la Hembra superior a todas aquellas que no han vivido la experiencia más bella de la vida: la maternidad.

Esta teoría goza de mucha aceptación en Colombia. Algunas de estas mujeres ven al hombre como semental, el gran trabajo, la gran realización y el ser ejemplar de la historia será siempre la mujer, la guerrera, la incansable, la que lo entrega todo por amor a la cría.

Algunas feministas quieren al hijo pero no quieren al hombre; algunas llevan su rebeldía a constituirse en abiertamente lesbianas. Lesbianismo y feminismo son una buena combinación para convertirse en una mujer respetable en algunos contextos. Ellas también se sienten autónomas.

3. La empresaria exitosa

Hay una vertiente del feminismo que parte de la idea de que la mujer no es inferior al hombre y compite con éste con la idea de gozar del poder que ha sido instaurado a lo largo de los siglos para ser beneficio propio del gozo masculino. Entonces la mujer se convierte en una máquina de producir plata, es una mujer que desea ser famosa, reconocida y admirada por millones de seres humanos, masas que se extasían ante su presencia. Son cantantes, bailarinas, diseñadoras, fabrican perfumes, promueven causas y son hermosas, casi siempre muy femeninas y muy tranquilas, controladas, claras en sus metas como los grandes ejecutivos, como los hombres.

4. La todoterreno

Hay una vertiente del feminismo que parte de la idea de la realización de la mujer. Ella puede disfrutar del trabajo, la maternidad, la feminidad, la intuición, la creatividad, la sexualidad, se trata de la mujer que puede ser muchas mujeres y en cada faceta se desempeña bien, es una mujer exitosa en un nivel o en varios y se lleva bien con la publicidad y con los bancos, ella es un cliente preferencial. Los niños son un buen gancho para atraer clientes pero algunas mujeres pueden llegar a ser todavía más dóciles que el más mimado de los bebés.

El dinero que cae en las manos de las mujeres es dinero que se esfuma de forma más dispersa que el que cae en las manos de los hombres, la mujer es mejor administradora, más intuitiva, más organizada. Ellas saben cómo gastarse el dinero, cómo llegar a ser mujeres admirables, son mujeres que gozan viendo cómo se esfuma la ganancia de forma organizada y creativa.

5. La indignada

Hay una vertiente del feminismo que parte de la idea de que ser feminista consiste en llorar durante toda una vida porque las mujeres han sido maltratadas, violadas, mutiladas, humilladas, estigmatizadas, minimizadas, atacadas de forma física y psicológica a lo largo de la historia. Lloran por las víctimas del pasado y por las del presente. Buscan víctimas todos los días para exhibir, para sensibilizar a la sociedad entera sobre hechos que no se pueden volver a repetir, ven agresión por doquier, se convierten en mujeres amargadas, resentidas, frustradas y solitarias porque el sufrimiento por el dolor ajeno se convierte en su propio peso, en su propio castigo.

Algunas lo sufren de verdad y mueren vírgenes y mártires. Otras, la mayoría de estas buenas mujeres, suelen mezclar otros tipos de feminismo, especialmente el feminismo del puterío y el de la mujer exitosa que no es menos que nadie, menos que el hombre. Esos papelones suelen hacer sentir bien a las masas embrutecidas, la chusma se siente bien ante la representación de la mujer más buena del mundo, la que es capaz de ponerse en el papel del otro y sufrir con las demás, sufrir por los dolores de comunidades enteras. Mártires como Cristo o iluminadas como Buda.

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Autor: Elsy Rosas Crespo

Es más fácil si buscas mi nombre en Google.

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