Relación sentimental con una almohada

Después de cuarenta y seis años de existencia supe -no sin asombro- que establezco relaciones sentimentales con las almohadas.

Lo supe porque hace dos años encontré la almohada perfecta, disfruté noches intensas con ella sin descanso y cuando se deterioró quise encontrar una idéntica o parecida y fracasé en todos mis intentos.

Compré dos almohadas nuevas y quise cambiarlas pero me gustaba más la almohada vieja y seguí aferrada a ella durante un año más mientras las almohadas nuevas no me sabían a nada y las miraba con desprecio.

Hice varios intentos con la almohada nueva hasta que un día cualquiera y sin saber por qué sentí que entre ella y yo se estableció un puente más poderoso que el que había establecido con la anterior.

Completamos una semana de noches intensas, es una experiencia nueva porque no se parece en nada a mi aventura pasada, es toda una aventura en mi cabeza.

Esta mañana me descubrí asombrada abrazada a la almohada en actitud fraterna como abrazaba a un oso que terminé tirando a la basura porque sentía me que seguía con la mirada y lograba intimidar con su actitud a los osos de carne y hueso, a los hombres que parecen osos.

Anuncios

Autor: Elsy Rosas Crespo

Es más fácil si buscas mi nombre en Google.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s