Los viajes no curan los dolores del alma

A lo largo de mi nada accidentada vida he conocido gente que ha viajado alrededor del mundo, desde Islandia hasta Corea del Norte; desde Melgar hasta Taganga.

Todos dicen embelesados mientras narran sus supuestas grandes aventuras que a mí nunca me han sabido a nada: Elsy, ¡Tienes que viajar!, te falta mundo, te falta calle, viajar es una experiencia necesaria y bla bla bla.

Yo oigo a mis amigos sin mucha emoción y lo que me sorprende siempre de todos ellos sin excepción es que planean, viajan, regresan, narran la experiencia y en lo más íntimo de su ser siguen siendo los mismos seres humanos.

No los veo más inteligentes, creativos, sensibles o despabilados, sólo un poco más vanidosos, convencidos de que los viajes transforman cuando yo sé que es mentira. Transforman más los libros o las experiencias amorosas, la muerte, la enfermedad o el desempleo, los viajes no son la gran cosa.

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Autor: Elsy Rosas Crespo

Es más fácil si buscas mi nombre en Google.

1 comentario en “Los viajes no curan los dolores del alma”

  1. “Transforman más los libros o las experiencias amorosas, la muerte, la enfermedad o el desempleo, los viajes no son la gran cosa”.
    He viajado porque este país me ha expulsado, y porque quedarme en Colombia es una opción peor que intentar una vida afuera. Mis viajes, entonces, no son de vacaciones, son decisiones de vida… Experiencias.
    No me aguanto a los hombres colombianos, ni siquiera a los que viven afuera, no los considero prospectos de pareja. Las condiciones laborales en Colombia son lamentables: órdenes de servicio, falsas cooperativas. La pacatería, el parroquianismo. Detestable. Bogotá no tiene metro. La gente no deja propina en los establecimientos. No se puede hacer ejercicio porque no hay parques suficientes, o porque serás asaltado, o porque el aire es irrespirable.
    Y esas son cosas que sé porque tuve que viajar. No son experiencias que se pueden tener en un viaje de vacaciones. No son eventos a los que se les toma fotos. Y eso lo aclaro porque lo que usted dice de la vanidad pos-paseo es indiscutible y repugnante. Totalmente despreciable.
    Sin embargo, el contraste proporcionado por la experiencia de viajar es difícil de substituir, inclusive con libros. Me conozco más, o tal vez hay más cosas para conocer de mí, por el hecho de estar en un ambiente totalmente diferente en el que crecí. Generalizar la experiencia de viaje a partir de los relatos de amigos con gusto cuestionable sí muestra falta de calle, falta de mundo.

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