No es Bernhard, es Bukowski hablando de feminismo

¿Qué piensa usted del movimiento de liberación de la mujer?

Si ellas están dispuestas a trabajar lavando coches, empujando el arado, cazando a dos tipos que acaban de asaltar una licorería, o limpiando alcantarillas, si están dispuestas a dejar que les rebanen las tetas de un tiro en el ejército, yo estoy dispuesto a quedarme en casa fregando los platos y a aburrirme quitando pelusilla de la alfombra.

El gran poeta

 

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Camus aburre a Bukowski

Cogió Resistencia, rebelión y muerte de Camus… Leyó unas páginas. Camus hablaba de la angustia y el terror y de la miserable condición del hombre, pero hablaba de ello de un modo tan florido y agradable… su lenguaje… uno tenía la sensación de que las cosas no le afectaban a él ni a su forma de escribir. En otras palabras, las cosas igual podrían ir sobre ruedas. Camus escribía como un hombre que acabara de darse una buena cena con bistec, patatas fritas y ensalada, todo regado con una botella de buen vino francés. Tal vez la humanidad sufriera, él no. Tal vez fuera un sabio, pero Henry prefería a alguien que chillara cuando se quemara.

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Poeta de la vida

Sólo por joder dejé de leer libros, de comprar ropa y de molestar a la gente en Twitter.

Estoy entregada a la vida como si fuera cualquier perro o cualquier gato no secuestrado por humanos.

Me despierto a las nueve de la mañana, desayuno a las diez, camino hasta las doce, almuerzo, me tomo un café, voy al casino, doy una vuelta, regreso a la casa, hablo por teléfono un buen rato y me acuesto entre diez y once.

Todos los días hago más o menos lo mismo y los días pasan muy rápido sin hacer nada, era una meta que tenía en la vida y la superé con la misma facilidad de siempre.

La meta durante este mes y mientras se acaba 2018 es ir todos los días al casino a ganar y cuando regrese del casino leer una narración de Bukowski de este libro divertido.

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Sobre los machitos progre y las feministas de dos pesos

Escribo desde hace más de veinte años. Millones de palabras, de frases, de párrafos, de páginas y de libros no impresos. Escribir por el simple placer de escribir, de ver cómo se van juntando unas palabras al lado de las otras para crear una sensación en mí y un efecto en el lector, que puede ser un admirador o un detractor, un amigo o un enemigo, un familiar o un amigo o yo misma dentro de veinte años cuando lea este texto sin sentido y me sorprenda ante lo fácil que se me da el arte de juntar palabras con el único propósito de atrapar a un humano curioso que quiere seguir leyendo aunque no sepa para dónde va y que tiene una idea más o menos clara de lo que vendrá porque seguramente me ha leído antes y le he dado un poco de morbo o de placer.

Como mujer no me gusta hablar de feminismo, de masturbación, de copas menstruales ni de que odio a los machitos progre porque eso no es feminismo y porque no soy una niña de 22 años hija de la  provincia posando de cosmopolita en las redes sociales -una peladita que no sabe dónde está parada- sino que soy una señora educada que no hace shows en vivo para parecer rebelde y que no se jacta de beber ni de fumar sino que bebe y fuma y no da cuenta de semejantes eventos tan irrelevantes en las redes sociales como cualquier bobita con sed de atención.

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