Las manos

Nunca me había fijado en unas manos porque no soy de andar mirando manos, lo que me gusta es hablar. Pero un día hablando las vi y pensé que eran las manos más bonitas que había visto en la vida. Le dije y me contó que varias mujeres se habían puesto igual de nerviosas ante esas manos y sentía las miradas de deseo. Uno las ve y se imagina las caricias, me imagino que a todas les pasa pero la mayoría se quedan con la curiosidad intacta. Después supe que las manos hacen juego con la boca, los besos y la pasión y es imposible saber cuál es la estrategia que hace que las mujeres desarrollen esas habilidades infalibles para descubrir un buen amante y les cueste tanto trabajo desintegrar el átomo.

Después me contó que lo suyo no es el amor de pareja sino el autoamor, la estimulación apasionada con él mismo a través de sus manos y yo me lo imagino solo con su soledad y  su corazón apasionado, su alma de poeta con los ojos cerrados entregado al placer solitario y siento que es tan sibarita como yo, aunque yo prefiero comer, dormir, caminar, descansar y ver sufrir al prójimo que complacerme con ese tipo de emociones; en ese terreno prefiero compartir con alegría.

A veces toca la guitarra y canta y me envía los audios y de nuevo me vuelvo a imaginar las manos en ejecución apasionada y alcanzo a sospechar cómo es la intensidad del placer que experimenta con la música y siento que disfruta de la soledad tanto o tal vez un poco más que yo porque es mucho más polifacético. Yo sólo sé digitar.

Esta semana supe que escribe cuentos o ideas fantásticas que se le pasan por la mente y cuando me dijo que escribía los textos a mano y luego los pasaba a la pantalla terminé de convencerme de que esas manos son mágicas y tanta belleza no es gratuita sino que se trata de unas manos que hablan más que los ojos y la boca.

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Sobre la soledad

Hay muchas frases sabias sobre la soledad:

La soledad es la suerte de los espíritus excelentes. Son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos. El hombre solitario es una bestia o un dios. El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo. La soledad es la gran talladora del espíritu…

El 95% de las frases sabias sobre la soledad son escritas por hombres y hacen pensar en El hombre, en la soledad del hombre no sólo como especie sino como género. Un hombre solo es un Dios, un sabio, un maestro, un poeta… Una mujer sola es una mujer abandonada, digna de la compasión y el asombro de vecinos, familiares, colegas y amigos. ¿Vive sola y no es infeliz? ¿Cómo hace? ¿No se aburre?

Nadie se imagina a una mujer que lleva casi treinta años viviendo sola en actitud de sabia sino que inspira miedo y lo digo por experiencia propia. Mi hermano menor dice que no se puede confiar en la gente que vive sola, los vecinos se sienten atacados porque no los miro ni los saludo y los niños me miran con temor y reverencia, como si se hallaran ante la bruja del 71 hecha carne, una  bruja risueña que no se ríe con ellos sino de ellos y con las escasas visitas que recibo: dos amigos hombres (que toman por mis múltiples amantes según su mirada desorbitada de vecinos confundidos) y hermanos y sobrinos que pasan por la casa de la bruja alegre dos o tres veces durante el año.

Pocas mujeres asumen la soledad como centro de su vida por más que lo intenten y no saben de lo que se pierden. Viven con esposos, hijos, hermanos, madres o tías; tienen animales, plantas, peluches, dildos, muñecos inflables, telenovelas, series, vecinas chismosas, familiares insoportables y mueren sin saber lo que llama el sabio salir de la minoría de edad, mueren sin saber lo que significa dejar de ser tratadas como niñas,  madres o enfermeras.

Muchas de estas pobres mujeres desvalidas y temerosas se llaman a sí mismas feministas y uno no sabe si reír o llorar.

Deleuze y Olímpica Estéreo -a propósito del humor involuntario de Catalina Ruiz-Navarro

Han pasado más de cuatro meses después de que se comprobó el plagio de Catalina Ruiz-Navarro en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para pontificar como filósofa y a medida que pasa el tiempo se vuelve más divertida la historia porque se han agregado nuevos ingredientes que han hecho devenir a Cata en cómica, el sueño frustrado de Carolina Sanín.

El pronunciamiento de Mario Jursich en Facebook dinamizó la historia porque muchas personas consideraron que si alguien como él se pronuncia sobre los 53 pares de comillas que faltan a lo largo de cuarenta páginas entonces debemos empezar a hablar en serio del asunto porque dejó de ser la intriga de una señora chismosa y envidiosa, es decir yo, y se convirtió en un asunto que a todos nos debe indignar y debemos tratar de forma seria, con altura.

Llevamos dos semanas de indignación y creo que sirvió de algo porque se pronunciaron dos grandes personalidades de los medios que minimizaron el plagio de Catalina y exaltaron sus cualidades humanas, su simpatía, su actitud de mujer moderna y su espíritu frentero. Fidel Cano Correa (director de El Espectador) considera que un plagio viejo -de hace diez años- es una especie de travesura de Cata, que debemos olvidar y perdonar porque era joven e inexperta. Eso es lo que da a entender y remata diciendo que aunque no es una intelectual rigurosa a él le gusta su estilo y no la va a castigar.

Luego Matador (caricaturista de El Tiempo), la defendió con estas palabras: Apoyo a escribe bien y tiene criterio. Acusarla de plagio desde un portal web, es una celada rastrera.

Fidel Cano y Matador no ven el plagio como delito, deshonestidad intelectual y falta de ética sino como una tontería sin importancia y la pregunta que nos hacemos quienes observamos desde la barrera es por qué los hombres poderosos del periodismo protegen y defienden a Catalina Ruiz-Navarro de forma condescendiente, como en actitud de hermanos mayores y si esa actitud no entra en contradicción con el hecho de que ella se presente como feminista empoderada, autónoma e independiente.

También apareció un psiquiatra no tan reconocido y considera que quienes le piden explicaciones a Catalina Ruiz-Navarro tienen un problema de narcisismo, están enfermos y la atacan por su condición de mujer.

De la revista Arcadia le enviaron una entrevista a Catalina Ruiz-Navarro y @jmalaparte tuvo la gentileza de sintetizarla para nosotros y nuestra risa involuntaria:

Le preguntamos a Catalina por el plagio.

–¿Usted no plagió, verdad?

–No.

–¿Nunca se le ocurriría eso?

–No.

–¿No poner comillas ni citar no es plagio?

–No.

–¿Fue un descuido?

–Si.

–¿La atacan por feminista?

–Sí.

–Gracias por aclarar las cosas.

–Gracias por aclarar las cosas.

Y otro tuitero descubrió un nuevo talento en la feminista de moda: Qué ternura: modifica su acento en función de su público. Antier era chilanga, ayer gomela bogotana, hoy costeña. Por fin entendí el concepto del feminismo pop.

Hoy Catalina publicó su columna de El Espectador y descubrimos que le fascina oír Olímpica Estéreo y entonces nos imaginamos a Deleuze saltando de su tumba no precisamente para perrear con la feminista sino ante el asombro de lo que terminaron haciendo con sus libros.

 

Juan y yo desde la mirada de una lectora apasionada

Ella significa el conocimiento, la sabiduría, la altanería, el cerebro entrenado desde que estaba en la hemeroteca organizando palabras, desde que descubrió que la vida no era tan complicada y se dedicó a hacer todo tan simple, sin filtros, tan expuesta con su armadura, con sus ensayos que me volvieron a enamorar de mi idioma natal de todos los libros que abandoné por estudiar matemática, de la gran generosidad de su alma al aconsejar la importancia de ser curioso, de movilizar las neuronas, la avidez de aprender, de leer, de salir de esa cárcel tan ingrata que es la ignorancia. Los ensayos de ella me sirvieron para conectar con mi amigo del alma, qué bonito era imprimir alguno de sus ensayos y traducirlos al francés y que él llegara en la tarde y tomáramos una cerveza. Me decía que ella era totalmente lúcida, que conocía el corazón de Flaubert y cómo amaba ver ese momento en que él sonreía cuando organizábamos la fiesta del ron y él quería recitar un poema, pero me dijo que tenía que ser de Baudelaire, y que le vin en nuestra fiesta era le rhum. Cómo agradecí a la vida conocer a Ensayista, cómo era de importante esa mujer de fortaleza envidiable en mi vida. Qué divertida fue esa noche, las luces apagadas, solo teníamos velas y él con su acento francés perfecto recitaba este poema, qué sublime era todo.

L’âme du vin (rhum)
Un soir, l’âme du vin chantait dans les bouteilles :
” Homme, vers toi je pousse, ô cher déshérité,
Sous ma prison de verre et mes cires vermeilles,
Un chant plein de lumière et de fraternité !

Je sais combien il faut, sur la colline en flamme,
De peine, de sueur et de soleil cuisant
Pour engendrer ma vie et pour me donner l’âme ;
Mais je ne serai point ingrat ni malfaisant, etc..

Ella me pregunta que si la odio, pero es imposible, por qué tengo que odiar a alguien que me conecta con mi parte sensible, esa parte la única importante, el amor puro.
El significa la profundidad. Un campo magnetico muy intenso del universo, un agujero negro que consume todo lo que está cerca y lejos, que fascinación despierta él, qué poder de entendimiento, cómo es capaz de saber la debilidad de los otros, de leer a una persona así esté lejos, así sea totalmente ajena; qué sensación de vulnerabilidad se debe sentir en su presencia, su magia, su encanto infinito, su sensibilidad y sabiduría todo tan finamente guardado, tan exclusivo, tan entregado en dosis tan pequeñas, tan sutiles.
Ella significa el amor quijotesco bonito, de dedicar boleros, de dar serenatas, de escribir largas cartas, de flores y de romanticismo disparado recitando poemas en francés. Que bien se sentiría amarla.
El es el deseo, la pasión descontrolada, la obsesión al límite, las ganas de verlo, el miedo a perderlo, pero que él se resiste porque es muy libre, porque no necesita a nadie. Qué mal se siente amarlo.

Siento que la mezcla de los dos sería un volcán de pólvora que estallaría en mis manos, que no aguantaría tanta fuerza, tanta violencia, no sé si la perfección sería una mezcla de lo que me gusta de ella o lo que me provoca de él.

Carta abierta a Jorge Iván Cuervo (@cuervoji en Twitter)

Sé que no soy de su agrado desde hace mucho tiempo y creo saber por qué: es usted un hombre machista, clasista y amigo de que los secretos de sus amigos poderosos se queden muy bien guardados. Hace ya varios años me ocupé de una de sus grandes amigas y eso a usted lo marcó para siempre en contra mía porque una persona como yo no puede burlarse de personas como ustedes y entonces durante varios meses estuvo diciendo que yo NO PUEDO ser una mujer porque soy muy inteligente, muy hábil y escribo muy bien y que soy UNA MALA PERSONA. ¿Alcanza a ver los niveles de su machismo? Subestima tanto a las mujeres que si aparece una que desenmascara impostores intelectuales, falsos sabios, falsos profetas, falsos eruditos… es una persona mala y no puede ser una mujer. Si esos impostores son amigos suyos entonces su dolor y su ira se multiplican, se convierte en una especie de señora histérica descontrolada.

Si quien quitara mascaritas fuera un amigo suyo seguramente celebraría la habilidad de semejante portento, hasta diría que está al lado de Quevedo o de la inexistente critica cultural en Colombia. ¿Me equivoco?

Está hecho usted un mar de lágrimas porque Catalina Ruiz-Navarro perdió todo el prestigio como intelectual, feminista, filósofa, defensora de Causas y experta en poses y el nivel de su odio hacia mí es tan ciego y tan desproporcionado, tan locamente desmedido, casi como si fuera una señora menopáusica, que cree que LA LOCA ELSY se inventó un plagio de 40 páginas en un trabajo de grado en la Universidad Javeriana porque soy mala y voy por ahí dañando la honra de gente admirable, así de emocional es su mente, así lo pone a procesar pensamientos su machismo y su clasismo.

El hecho de que desde hace más de seis años venga denunciando las incoherencias de Catalina Ruiz-Navarro no me convierten en loca ni en mala persona sino en profeta. En vez de llenar su cabeza de veneno porque le molesta mucho que yo pueda ver primero donde nadie más no puede ver debería felicitarme por ser tan inteligente, por saber ver, por no fallar nunca en mis hipótesis sobre impostores de toda pelambre.

cuervo

 

 

¿Machismo, racismo, clasismo o simple odio?

Con ustedes el comentario dejado en Facebook por Laura Gómez Camargo, a propósito del plagio de 40 páginas de Catalina Ruiz-Navarro en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana denunciado ayer por una figura a la que esperamos ahora sí la Universidad Javeriana y los medios tengan en cuenta para analizar el delito cometido por la columnista, feminista, abanderada de varias causas, todas relacionadas con la ética y la justicia.

Laura cree que si yo denuncio el plagio soy la negra Candela; si es el hombre blanco, rubio, alto, de apellido raro -me refiero a Mario Jursich Durán- es sensacional y debe tomarse en serio. Tengamos en cuenta que Laura es admiradora de Catalina (es decir, feminista) y de forma implícita da a entender que lucha por la justicia y el orden:

“Elsy Rosas Crespo no hace ninguna denuncia de ningún tipo, es como un perfil tipo la negra Candela, llena de bobería y calumnia sin análisis de nada ni crítica de nada. Importante sería sacarla/lo de este debate para que lo del plagio sea tomado enserio, porque yo también vi esto compartido por ese perfil y me pareció otra de sus quejas sin fundamento ni rigor. Ahora que lo veo compartido por Mario, cambia la cosa”.