Mienten las mentiras

Me predijo, desde el inicio, uno de mis grandes amigos, gran poeta. Todos mis infortunios, en efecto, le han dado la razón hasta el presente. Sin embargo, poseo uno de esos felices caracteres que extraen placer del rencor y que se glorifican en el desprecio. Mi gusto apasionadamente diabólico por la estupidez, me ha hecho encontrar muy particulares placeres en los disfrutes de la calumnia. Casto como el papel, como el agua sobrio, volcado a la devoción como un comulgante, inofensivo tal víctima, no me disgustaría pasar por un libertino, un borracho, un impío o un asesino.

Charles Baudelaire, Proyecto de Prefacio para Las flores del mal

baudelaire

Un piropo y un insulto

Un piropo:

Por Pedro Roque:

Creo que fue Paco Umbral quien dijo que cuando mejor escribía era cuando empezaba sin saber qué escribir. Lo más probable es que se refiriera a la ventaja de trabajar sin la presión que supone crearse de entrada grandes expectativas

Seguramente os resulta familiar esa situación, uno quiere escribir pero no sabe sobre qué, está seguro de que tiene muchas cosas que decir pero no encuentra en ese momento un pequeño rincón, de su jardín, en el que sentarse a contemplarlo – a menudo el bosque nos impide ver los árboles- comprendiendo que un maremagno de ideas puede ser tan aplastante como el vacío.

Muy recientemente he tenido la fortuna de descubrir algo tan valioso como escaso, una fuente de sugerencias, de ayuda y provocación, que me invita a descubrir los rincones de mi desordenado, y en parte desconocido, jardín.

Elsy Rosas Crespo es la Maestra de la provocación de ideas, de forma magistral sabe colocarnos frente a nuestro propio aprendizaje, señala con arte e inteligencia dónde podemos encontrar cada una de las diminutas plantas de nuestro jardín, para que sintamos la necesidad de observarlas, conocerlas y disfrutarlas.

Elsy Rosas no quiere entender de formulas dogmáticas ni lugares comunes, nos transporta a nuestra propia senda con poco que estemos dispuestos a viajar por el complejo mundo de las ideas y reflexiones. Denuncia los abusos de modos estereotipados y carentes de contenido, propugna el esfuerzo y la auto exigencia en nuestras habilidades, desconoce el falso halago que sin medida, a menudo, observamos en nuestros comentarios, defensora radical de lo auténtico y singular, provoca las capacidades dormidas a aquellos que esperamos una mano de nieve que sepa arrancar las notas escondidas entre nuestras cuerdas.

Elsy es un valor irrenunciable en esta familia.

http://ensayista.blog.com.es/

 

Un insulto:

Por Victoria:

Este comentario iba en el blog de Billyhuesos y extrañamente no lo moderó para su publicación. Así que va dedicado a él y a otros de tus lectores. A ti te gustan estas cosas:
Ojalá publiques este comentario.
Soy una de las tantas lectoras de este drama de mal gusto y quiero opinar (con insultos).
Comienzo con:
¿Eres pendejo? Hablas de Elsy con tal respeto, como si fueras parte de ella, una sombra, una extensión. No sé si has leído a través de los años las entradas de sus blogs, si lo hubieses hecho tendrías una idea de lo trastornada que es en lo personal, lo sesgada y lo convencional en sus razones. Básicamente desacredita, desacraliza (para ella), a cada persona, con o sin nombre reconocido, con la que haya tenido al menos una leve relación, incluidas las de meras lecturas. Las relaciones para ella son luchas de poder y juegos. Sus personas favoritas (según el año) son: de trato solemne, con problemas de ego, escritores y lectores de la nada… y los buenos para nada. Se vale del halago continuo y exagerado, incluso hacia ella misma. Una jugadora ociosa y hambrienta de atención. Seguro es experta en captar la atención convirtiéndose en un puzzle aparentemente difícil, es una actriz ociosa, una manipuladora básica y una imitadora sutil. Una tramposa dándole sentido a toda una vida en ello. Su inteligencia radica en jugar sin descanso con cualquier cosa (con este texto tuyo, famélico y compasivo, o con este, sin experiencia), a modo de inversión, los demás nunca esperarían que alguien juegue por tanto tiempo; la autoficción es entonces una patraña, la zapatilla de cristal, la clave para que su sinsentido reine en el oficio literario. Le reconozco su energía. Un cuerpo capaz de aguantar esa puesta en escena. Ella suele salirse con la suya porque su juego apela a lo más rudimentario de las debilidades humanas. Ahora bien, qué tan poca cosa te crees, qué mérito le viste, no veo ninguno en absoluto. Su prosa no aporta nada, es trillada, incapaz de ver más alla de “sus tiempos”. Sin visión, ¡¡cuál crítica!!, sus textos sesgados, monotemáticos y de emociones amarillistas. Es basura anacrónica de pobre reflexión, viciosa, cansina. Vuelvo a ti. O a los que como tú siguen tratando con respeto y diplomacia a Elsy, los que alimentan su ego y ocio… Qué hace un crítico viendo el canal de telenovelas. Hasta ella se asombra del efecto que produce. El enigmático puzzle, la patraña, la respuesta a todas sus preguntas retóricas. Y no olvidar, ella cuenta con el mal gusto del público. Su truco es sencillo y efectivo; para ella una prueba de “su inteligencia”.

Hay una amable filosofía

Hay una amable filosofía que consiste en encontrar consuelo aun en los objetos más indignos en apariencia. Del mismo modo que la virtud es superior a la inocencia, y que mayor mérito hay en sembrar en un desierto que en saquear indolentemente un vergel repleto de frutos, es verdaderamente digno de un alma selecta purificarse y purificar al otro por su contacto. Como no hay traición que no pueda perdonarse, ni existe tampoco pecado que no pueda absolverse, ni olvido imposible de conseguir; hay una ciencia del amor al prójimo y de hallarlo amable, como hay una forma de saber vivir. Cuanto más delicado es un espíritu, tanto más descubre bellezas originales; cuanto más tierno y abierto a la esperanza, más capacitado está para encontrar en el otro, por ruines que sean, motivos de amor; ésta es la obra de la caridad, y se ha visto a más de una viajera, desolada y extraviada en los áridos desiertos de la ilusión, reconquistar la fe y apasionarse más intensamente por lo que había perdido, con tanta más razón cuanto que posee ahora la ciencia de dirigir su pasión y la del ser amado.

Samuel Cramer, dirigiéndose a la señora Cosmelly, en La Fanfarlo, de Charles Baudelaire. Barcelona: Montesinos. 1989. página 33.

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La intimidad como espectáculo

En muy pocos libros se analizan los textos escritos que se producen hoy en la red por personas conocedoras del tema, por intelectuales interesados en textos de ficción en soporte web como parte de la historia de la escritura y de la literatura, como parte del estudio de temas tan actuales desde hace más de cincuenta años como son: la muerte del autor, el ocaso de la novela y el fin del arte.

Paula Sibilia, en La intimidad como espectáculo, nos presenta el triste panorama que estamos viviendo desde hace ya bastante tiempo en lo relacionado con el yo narrador, la figura del autor y  la creación de este autor, con las obras que produce, quién las produce, con qué propósito, quién las ve, cómo se exhiben, quién gana con la exhibición…

El libro está dividido en nueve partes:

El show del yo.

Yo narrador y la vida como relato.

Yo privado y el declive del hombre público.

Yo visible y el eclipse de la interioridad.

Yo actual y la subjetividad instantánea.

Yo autor y el culto de la personalidad.

Yo real y la crisis de la ficción.

Yo personaje y el pánico de la soledad.

Yo espectador y la gestión de sí como una marca.

Es un libro erudito que nos recuerda los textos más representativos de Walter Benjamin, Virginia Woolf, Marcel Proust, Friedrich Nietzsche y Guy Debord, entre muchos otros, en temas relacionados con procesos de escritura, figura del autor, materia para la narración, el arte de futuro, el comercio del arte, la preeminencia del arte sobre el artista y el propósito buscado por el autor en el momento de aventurarse en el ejercicio de la escritura o de cualquier otro tipo de creación.

 La sociedad del espectáculo, “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica” y Ecce Homo se constituyen en los textos fundamentales a partir de los cuales se articulan las ideas centrales, que no son nada alentadoras y que en un lector culto y atento pueden llevarlo a replantear el papel que juegan sus textos en la red, en un blog por ejemplo, en un espacio tan banal como el soporto que uso para redactar y publicar esta reseña, precisamente.

La autora considera que los blogs y YouTube son los grandes soportes para crear historias y que casi todas las historias que se presentan en esos espacios son historias banales narradas por gente común que busca ser vista y leída y que para conseguirlo se valen de estrategias que en muchas ocasiones atentan contra su dignidad como seres humanos. A ellos no les importa, lo que de verdad importa es que los vean y los lean.

Los textos que circulan en la red son en su mayoría textos de gente común, personas que quieren ser visibilizadas, reconocidas y remuneradas, lo que esas personas no saben es que las usan. Hay una parte del libro relacionada con el trabajo de marketing que hay detrás de las grandes pequeñas figuras de la web, la gente que se siente triunfadora porque le sirve a una marca.

Hay un gran despliegue a lo largo del libro sobre la forma en que se ha perdido la obra para destacar la figura del autor, ya no importa qué se escribe sino quién lo escribe y qué se sabe de esa persona, especialmente sobre su vida privada. Los lectores y espectadores no esperan historias bien narradas sino hechos reales de gente común, gozan viendo cómo se va narrando una vida, no importa de quién sea, y quieren conocer muchas vidas, no sólo una. Y una vida narrada da paso a otra vida y no hay cuándo parar porque todos los días en los blogs y en YouTube podemos presenciar historias nuevas y eso es lo que busca quien exhibe su vida y quien la contempla: exhibirse como se exhibe otra gente en los programas de televisión más escabrosos que todavía mucha gente sigue tomando en serio mientras los ve. No importa que la imagen personal se deteriore, lo que de verdad importa es capturar lectores y espectadores y sentirse famoso.

La autora no habla mucho de Facebook ni de Twitter y es una verdadera lástima porque es un hecho que son esos espacios los que tienen capturados y perdidos a más seres humanos que se toman por famosos y dan cuenta de su vida privada sin respetar límites. En el libro sólo se menciona a un autor colombiano: Efraím Medina y su desnudo frontal en Técnicas de masturbación entre Batman y Robin, pero es evidente que algunos autores colombianos han llegado mucho más lejos y han caído mucho más bajo. Lo que Carolina Sanín hace en YouTube, por ejemplo, es mucho más lastimero que cualquier desnudo frontal de un hombre en la carátula de un libro, más cuando se trata de una persona que, se supone, sabe bastante de escritura, lectura, literatura, interpretación, manejo de la imagen…

¿Vale la pena leer el libro? ¡Por supuesto!

Si usted ha expuesto un poco su imagen y quiere entender por qué no vale la pena hacerlo este libro es para usted.

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