Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas

Este libro de Amalia Andrade se lee en tres horas y el título del post es el título del libro para que el lector dimensione de entrada y sin anestesia la calidad literaria del bodrio que nos ocupa.

El adefesio que llaman libro y catalogan como literatura es un homenaje a la gente que se enriquece sin esfuerzo y a la gente que lee libros sin esfuerzo, como quien se come una hamburguesa, toma la foto, la publica en Instagram y recibe muchos favs de otra gente que también come hamburguesa, toma la foto y la publica en Instagram; un libro digno de ser reseñado y elogiado en la revista Shock por la gran pensadora y filósofa feminista Paula Ricciulli, que basa sus investigaciones en salud mental en tuits profundos de otras expertas tipo Lorena Beltrán, gurú en Twitter y quién sabe dónde más sólo porque tiene problemas de depresión y ansiedad y asume que su estado la convierte en experta en enfermedades mentales, igual que la otra doctora sin título, la vendedora de libros más exitosa en este momento en Colombia porque descubrió el toque secreto para engañar inocentes: Amalia Andrade.

¿Puede ser más desolador el panorama?

¡No!

¿Las mujeres colombianas que se hacen notar en los medios están matando al feminismo y de paso nos están demostrando que fueron educadas para ser mujeres superficiales y facilistas que echan a perder el trabajo académico de otras mujeres que se han ocupado del feminismo y de la literatura de forma seria y rigurosa?

¡Sí!

Cito a continuación una de las reflexiones profundas más recientes de la hermana gemela de Amalia Andrade que de paso da cuenta de la acogida que estas divas del  pensamiento joven tienen en redes sociales:

perla

Y ahora un tuit estrella de la Autora para dimensionar el éxito que tienen sus reflexiones más célebres:

amalia

Estamos en un momento crucial en la Historia del Pensamiento porque nunca como antes el  universo de los tontos se había tomado el mundo y una persona como Amalia Andrade y quién sabe cuántos clones más de ella a lo largo del planeta pasan por artistas, ilustradoras, asesoras espirituales y salvavidas.

¿Quiénes la llaman Artista?

Los editores de Planeta que se están llenando los bolsillos vendiendo ejemplares de estos libros que superan niveles de estupidez nunca antes vistos en la historia de los libros de autosuperación; Amalia Andrade es la Yuya de las tonterías impresas sin haber pasado antes por una canal en YouTube, tiene talento para engañar a la gente y debe tener un buen grupo de amigos mucho menos inteligentes que ella que la asesoran con trucos para engañar incautos.

Citemos a la Autora:

“Hay que hablar. Hay que mostrar lo

invisible. Hay que incomodar a algunos

para liberarnos a nosotros mismos.

Hay que gritar: se vale estar “roto”

se vale no ser perfecto se vale no querer

serlo. Está bien estar mal. Está bien

tener miedo”.

No se necesita ser Harold Bloom para saber que la reflexión mal redactada (como todo el libro) que acabo de digitar nos presenta de paso el tipo de lector que construye esta narración. Se trata de libros de autosuperación para señoras y señoritas que se toman por feministas empoderadas y que además se quieren sentir inteligentes y de avanzada porque leen libros que parecen profundos y con excelente sentido del humor aunque sean superficiales y ninguno de los chistes premeditados para hacer reír hagan reír a una persona con buen sentido del humor y cito de nuevo:

“NOTA: Estamos en el siglo XXI

y yo le tengo miedo a todas

las cosas citadas anteriormente.

En especial a la brujería.

SOBRETODO a la brujería. ¿Será

que seré víctima de este flagelo

por haber hecho esta confesión?

POR FAVOR, personas creativas

afines a la brujería, no me

hagan NADA. Por si acaso, igual

voy a dejar por acá un dibujo de

San Benito y de Selena a

manera de protección perpetua”.

Catalina Ruiz-Navarro incurre en plagio de forma recurrente para parecer inteligente, profunda y culta y eso no tiene presentación porque se apropia de las ideas y el estilo de otros y además el plagio es un delito. ¡Muy mal por Cata! Pero parece todavía más preocupante la actitud de Amalia Andrade porque de entrada se presenta como lo que es: una mujer que aunque pasó por la universidad parece no haber sido tocada por el espacio académico y no sólo eso sino que además desprecia la vida intelectual y a los intelectuales; lo de ella es Wikipedia, Instagram, los tutoriales de maquillaje, las series, las tontas canciones de amor, encontrar el truco perfecto para hacer desaparecer estrías, comer postres deliciosos que no le hagan perder la figura y, por sobre todas las cosas en la vida, el deseo infinito de volverse rica vendiendo basura. Lo dice sin rubor y eso la convierte en una mujer cínica que no merece ningún tipo de consideración precisamente por eso.

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Elsy está loca

A lo largo de la historia a las mujeres más brillantes las han tratado de locas, de brujas y de putas y muchas mujeres gigantes han terminado locas, enterradas en el consumo de alcohol o de drogas, en la depresión más lamentable o en la prostitución porque les han repetido tantas veces y de tantas formas que son locas, brujas o putas que ellas terminan creyéndolo y confirmándolo. Son las Fridas y las Virginias que han sufrido las peores presiones en vida y muertas se convierten en Ilustres Pensadoras y Artistas.

Las mujeres son reconocidas como locas cuando dicen algo coherente que debió haber  sido dicho por un hombre porque una mujer que dice algo coherente no puede ser una mujer, tiene que ser una loca.

Son reconocidas como brujas porque confunden a los hombres que se sienten atados y no pueden creer que una pobre mujer pueda ejercer tanto poder; brujas porque pueden llegar a conclusiones de forma muy rápida sin necesidad de pensar la respuesta durante mucho tiempo y como la inteligencia es masculina y la intuición es femenina si una mujer se destaca por hacer cálculos sorprendentes o por llegar a conclusiones de forma rápida no puede ser una mujer porque las mujeres no son inteligentes ¡Tiene que ser una bruja!

Putas porque sus cuerpos perturbadores y toda la belleza femenina son la causa de que los pobres hombres caigan en semejante trampa y entonces no se celebra y se respeta la belleza femenina sino que se buscan todos los medios para disfrutar de tanta belleza y como la sexualidad femenina es mucho más compleja que la sexualidad masculina y los hombres saben poco de mujeres llegan a la conclusión de que son putas insaciables, animales que juegan con el deseo de los hombres y los llevan a pecar o a perder la cordura y el control de su mente.

Nunca me han dicho puta pero sí me han dicho bruja y loca, más loca que bruja.

Veamos dos ejemplos de Twitter Colombia, el sitio más nefasto para ver la profundidad de la crisis que vive este pobre país desde su existencia hasta el fin de los tiempos:localoca 2

Margarita Rosa de Francisco y La innombrable

Me han acusado de ser profesora de la Universidad Nacional de Colombia, de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Stanford

Me han acusado de ofrecer el Premio Nobel de Literatura

Me han acusado de conocer todos los cafés de Chapinero

Me han convertido en personaje de novela

Me han compuesto canciones

Me han compuestos Cantos y Odas

Me han citado como epígrafe en un libro como si estuviera muerta

Me acaban de otorgar el título de Profesora de literatura

Me han terminado de convencer de que soy La Innombrable

De todos los intelectuales y artistas que he estudiado en este blog sólo Margarita Rosa de Francisco ha respondido; los demás guardan silencio cómplice cuando denuncio los plagios recurrentes de Catalina Ruiz-Navarro y los desatinos recurrentes de Carolina Sanín. Me he ocupado de escritoras con amigos y sin talento, roscas de artistas e intelectuales que posan de mamertos y denuncian la corrupción que carcome al país entero pero les gusta quedarse siempre con todo en ferias y fiestas de libro y de la cultura.

Ser La innombrable me gusta mucho, tanto como que se refieran a mí como Esa señora y ¡La Hijueputa Esa!

Con ustedes Margarita Rosa de Francisco reflexionando sobre la importancia de la verdad:

Hace ya casi un año leí una crítica feroz que me hizo una profesora de literatura, a través de Twitter, con respecto a mi rol como columnista. Ella es conocida en esa red por sus letras puntiagudas y capaces de destrozar en unos cuantos párrafos todo aquello que no le simpatiza.

El contenido de su diatriba me afectó bastante; sin embargo, una vez superada la parte que tuvo que ver con mi ego, me llamó la atención su estilo sencillo y preciso. Era uno de esos textos que se leen suavemente, sin más accidentes que el relieve natural de las palabras bien empleadas. Aunque no me gustó lo que decía, disfruté la forma de su discurso; en realidad, me encantó. Cuando se lo hice saber, se sorprendió y se refirió a su artículo como un acto de parresía o el arte de la injuria. Me cautivó aún más aquello de “el arte de la injuria”, no sé si porque el solo hecho de anteceder “el arte de” a cualquier actividad humana le concede a esta un rango de belleza.

Olvidé el asunto hasta que se me atravesó una transcripción de una conferencia sobre el tema dictada por Foucault.

La ‘parresía’ es un término griego que significa decir veraz, también se refiere al compromiso que tiene el sujeto con su decir. No tiene la parresía el que, porque sí, hiere a otro con sus palabras, sino quien ejerce también el arte de la ocasión para comunicarlas con total serenidad y franqueza. Más tarde, su significado empezó a asociarse con el insulto, tal vez porque en muchos casos decir lo que llanamente se piensa demanda valentía y asumir el riesgo de que la expresión sin filtros de ese pensamiento sea recibido como una ofensa. La profesora no me insultó, se limitó a escribir lo que opinaba con una crudeza que supo llevar a un apreciable nivel estético. 

Foucault analiza la parresía desde muchos ángulos, entre ellos su historia como instrumento de la política cuyo interés se concentra en “el alma del príncipe”. El gobernante precisaría de alguien confiable que, lejos de adularlo, le dijera al oído su verdad sin retórica ni contemplaciones (como hizo la profesora) y, a su vez, tener la correa para aguantarla como parte de una práctica ética.

El valor de lo bello en la parresía se jugaría entre dos interactuantes y radicaría en esa danza recíproca del decir libre y el escuchar, por qué no, con la misma audacia y coraje. Eso define el carácter parrésico; una posible y exótica virtud.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/margarita-rosa-de-francisco/parresia-el-arte-de-injuriar-267720

Crítica a individuos como proceso pedagógico

Una amable lectora dejó un comentario en el que me pide que salve a Colombia y deje de hablar de gente porque no es didáctico.

Voy a copiar el comentario y a continuación explicaré por qué me ocupo de individuos, una especie de Respuesta para ver si por fin entienden a qué estoy jugando:

Elsy, tú que has detectado la falsedad y la hipocresía del feminismo colombiano, que sabes que mujeres del feminismo pop representan muy mal el movimiento por la igualdad de género, que has reconocido las actitudes machistas socialmente aceptadas de los hombres y las mujeres en Colombia, y que has sido víctima del machismo en las redes ¿Por qué no te conviertes en nuestra salvadora del movimiento? ¿En una filósofa o escritora o pensadora colombiana verdaderamente feminista? ¿En alguien que salga en los medios a decir verdades? ¿En alguien que publique un libro demoledor sobre la machismo y el falso feminismo? ¿En la fundadora de la cuarta ola colombiana? En vez de ser antifeminista, o en que todo se quede en una crítica a individuos, ayudaría mucho.

***

El feminismo colombiano es un desastre gracias a que sabemos quiénes se hacen llamar feministas: Catalina Ruiz-Navarro y Carolina Sanín. Este par de mamarrachos tienen voz y audiencia porque los medios y el público vil les siguen la cuerda. Puedo escribir cien posts más explicando por qué estas dos mujeres no son feministas, puedo escribir un libro de dos mil páginas explicando qué es feminismo y ese par de mamarrachos seguirán siendo vistas como feministas en este país de burros ignorantes, ciegos y sordos.

Me ocupo de personas porque esas personas se ocupan de temas, porque aparecen en los medios representando un papel con nombre propio y haciéndose cargo de unas ideas y unos actos, son figuras públicas que toman partido y yo como público tengo derecho a tomar partido sobre la actitud de esas personas. No conozco a esas personas, no tengo nada en contra de esas personas, y esas personas son tan torpes que me sirven siempre como ejemplo para ilustrar mejor por qué Colombia es un desastre por donde se le mire.

La idea de salir en los medios a decir verdades es un error porque los medios colombianos no son medios, son espacios para promocionar mentiras y falsedad y no pasa solamente con las falsas feministas sino también con los falsos artistas y los falsos amantes del conocimiento, la honestidad y la cultura. Toda la gente que sale en los medios es digna de esos medios y estar ahí con ellos me convertiría en una colombiana más y eso es algo que no me interesa.

El feminismo no llegó a Colombia y se está derrumbando en el mundo civilizado, no creo que haya cuarta ola porque vamos hacia una verdadera gran transformación que dentro de cincuenta años nos puede llevar a un Mundo Nuevo que por ahora sólo se vislumbra como desastre y como crisis. Si los países desarrollados viven el peor feminismo que se pueda imaginar una feminista de verdad no debe sorprendernos que en Colombia llamen a semejante circo feminismo y que esté representado para ese par de payasas, ellas están acordes con el país que tenemos.

Carolina Sanín no se cansa de hacer el ridículo

Supe de la existencia de Carolina Sanín en 2010, he escrito unos diez posts en este blog sobre su colección de salidas poco inteligentes a lo largo del tiempo en diferentes escenarios y todavía no deja de sorprenderme; parece que no tiene límites, se empeña en seguir dejándonos con la boca abierta, asombrados y desconcertados cuando intenta ser  graciosa, ingeniosa y jacarandosa aunque ya todos sabemos que carece por completo de estos atributos por una razón simple: no es inteligente y, por la misma razón, tampoco es talentosa ni graciosa y así es muy complicado escribir literatura y representar la sátira y el humor.

El humor es inteligente o es Daniel Samper Ospina en YouTube o Sábados Felices en Caracol televisión. Así de simple. Y si Daniel Samper Ospina parece gracioso, Vladdo y Matador parecen críticos, Fabio Rubiano parece un Maestro de Artes Escénicas, Ricardo Silva Romero parece un escritor, Margarita Rosa de Francisco parece filósofa, Catalina Ruiz-Navarro parece feminista y Carolina Sanín parece talentosa no es porque lo sean sino porque los medios convencen de esa mentira a los espectadores poco críticos que repiten lo que oyen decir en los medios y por eso es que estamos cada vez más hundidos en la corrupción y el subdesarrollo.

Para hacer humor se necesita inteligencia, para ser ingenioso se necesita inteligencia, para hablar y escribir con fluidez se necesita inteligencia y eso es algo que Carolina Sanín parece no entender porque confunde humor, ingenio y desparpajo con llamar la atención como sea sin pensar en contextos, alcances, consecuencias ni reacción del público. Parece no saber mucho de estrategia.

No vamos a repetir de nuevo aquí la suma de ridículos que ha representado, sólo los vamos a enumerar para ver cómo se supera a sí misma con cada nuevo acto creativo o irreverente que termina haciéndola ver todavía menos inteligente de lo que ya es:

  1.  Escribir un libro para niños que desespera a los niños.
  2. Ver El patrón del mal en el Ipad es leer.
  3.  YouTuber por un tiempo en representaciones disfrazada haciendo chistes que no hacen reír.
  4. Disputa con integrantes de un grupo de Facebook  (Chompos) que le costó el despido en la Universidad de los Andes.
  5. Intento de ser Dorothy Parker y no hacer reír ni siquiera a los espectadores de Sábados Felices.
  6. Disputa con Matador (el caricaturista sin talento) en una feria del libro con gritos, insultos y manoteos.
  7. Pose de Fernando Vallejo en Twitter sin la erudición, la inteligencia, el humor, el ritmo, la creatividad ni la gracia de Fernando Vallejo.

Mi problema es simple: pura falta de verga

Con ustedes un defensor de las mujeres empoderadas en Colombia. Es un comentario viejo que nunca perderá vigencia:

Gurrecito, qué ternurita usted pidiendo que le definan qué es cuquioxidada, qué negación de la realidad tan marcada tiene usted. Le voy a dar una manito porque se la merece, en más de una forma [risas estruendosas]. Una mujer cuquioxidada es la que ante la falta de sexo recurre a formas perversas de autoestimulación, como involucrarse en prácticas sadomasoquistas de múltiples formas y vertientes. Por ejemplo, el estado de hiperexcitación que le causa la lapidación de Catalina Ruiz. Dado su cuquioxidamiento se autosatisface usted con unas pajillas en forma de lapidación.
En principio compartimos usted y yo la misma fuente de placer, solo que en mi caso venir a decirle unas cuantas verdades no son pajillas sino simples rascaditas de pelotas en su nombre. Su spam con Catalina es todo un despliegue público autoerótico. Cada vez pone usted más en evidencia sus celos hacia las mujeres sobresalientes, atractivas e inteligentes. Su fuente de lubricación es lapidarlas. De paso devela la inexistencia de su Andresito: una mujer bien follada no recurre a estas prácticas perversas autoeróticas.
La solución obviamente sería encontrar otras formas de lubricar su cuca oxidada, esa caverna llena de telarañas que ningún ser humano o animal, ni siquiera su propia mano, visita desde hace algunas décadas. Comprensiblemente, la verdad sea dicha. No le vendría nada mal una cata de condones. Hoy lamento que Dante no conociera a una mujer como usted, qué pasajes los que hubiera escrito sobre el infierno y el purgatorio, qué personaje grotesco es usted.
Le envío dos patadas en el culo a su novio imaginario, por guevón y por no saber comportarse como un varón con usted.
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elprosista14@punishmail.com
65.49.14.93
Enviado el 04/12/2013 a las 5:13 |
Confirmado también que usted, como Sandra Suárez, tampoco sabe inglés. Luego ninguna de las 2 sabe exactamente qué fue lo que plagió Catalina. Las comillas son anecdóticas Gurrecito. Mande a traducir el artículo de Wade para que pueda argumentar la paliza que le dio a Catalina. Le doy una pista: Wade apenas aparece mencionada en el sexto párrafo, cuando todo lo escrito en los párrafos anteriores es trabajo de ella. Pero como sus lecturas a medias son suficientes para usted, se quedó con la versión de Pabs en lugar de verificar de qué estaba hablando. Esa es la medida de su mediocridad. Patética.

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Progres en Colombia

Colombia es un país insignificante sumido en la pobreza, la apariencia, la ignorancia, el machismo, el pensamiento conservador, la violencia, la fe inquebrantable en Dios y en todos los Santos (aunque muchos digan que son ateos para parecer rebeldes y contestatarios) y con la  idea vista desde adentro -especialmente desde Bogotá por personas que vienen de la provincia a vivir aquí la idea de lo que consideran ellos es volverse bogotano-, desde la perspectiva de los neobogotanos super chic al mejor estilo Sandra Suárez en sus bicicletas y con sus carteleras como Catalina Ruiz-Navarro en sus plantones en minifalda para defender todo tipo de Causas (pacifismo, feminismo, animalismo…) para parecer buenos, sensibles y comprometidos; ellos dan por sentado que somos un país en vía hacia el desarrollo porque vienen de un tierrero todavía más lamentable que Bogotá, asumen que estamos conectados con el mundo como cualquier gran capital, se solazan con la idea tonta de que Colombia va bien y mejorando… pero indagando en internet sobre algo tan banal como ¿qué es ser progre? para saber si esa tontería está conectada con la corrección política y la autocensura, con el famoso “hay ciertas cosas que no deben decirse” y  con el “todos somos buenos por naturaleza y debemos ser empáticos con los seres sufrientes y con los que no tienen voz”, pensando en tonterías de ese calibre auspiciadas por las redes sociales podemos convencernos de que seguimos siendo además de un país insignificante sumido en la ignorancia, la pobreza y la violencia, además de todo eso que ya somos, parece que estamos condenados a seguir siendo el eterno país sumido en el ridículo porque todas las ideas las tomamos de afuera -especialmente de Estados Unidos y  Europa- con la ilusión de que pueden aplicarse aquí y, como siempre, terminamos siendo la caricatura de actos caricaturescos en otros países. Con los progres colombianos se repite la misma triste historia que con las culturas urbanas: la payasada local llega demasiado tarde casi siempre, la copia de la copia de una payasada venida de afuera con el sello de lo juvenil, lo rebelde, lo contestatario… pero ya todos sabemos que los rebeldes del piercing y el tatuaje serán siempre los eternos ridículos desde 1960 hasta nuestros días aquí o en cualquier lugar del mundo.

El progre es  rico y ve los países pobres y a sus habitantes (nosotros) con cariño y mucha conmiseración, pero no quiere vivir en Colombia, en Cuba ni en Venezuela; el remedo de progre colombiano instalado en Bogotá no querría vivir en Tarazá o en Tambo sino que llora a los pobres y a sus muertos desde la comodidad del hogar y busca muchos favs y muchos rts  gracias a la refinada elaboración de sus tuits, fruto de un largo proceso de depuración de sus estados anímicos archisutiles.

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