Feminismo estúpido

En Colombia ha aumentado de forma desmesurada la cirugía estética. Somos  potencia mundial en convertir a las mujeres en dóciles muñecas de carne que sonríen con dulzura y son amables y sumisas. Una extranjera llega a Medellín y queda con la boca abierta al ver  la idea que tenemos del cuerpo de las mujeres en la tierra de Pablo Escobar. La muñeca de carne -por ser muñeca- no puede tener olores y entonces se educa a las mujeres desde los medios para que sean buenas muñecas sin olores y cuidadosamente decoradas para salir a conquistar el mundo. Toda la publicidad muestra a las mujeres como muñecas dóciles, alegres y apetecibles ante la mirada ajena, especialmente  la mirada de los  hombres, esa es la invitación de nuestros anunciantes.

En Colombia el reguetón se convirtió en el rey y las letras y los videos de los éxitos mundiales muestran a las mismas muñecas del párrafo anterior bailando y disfrutando de la fiesta con el derroche de energía típico de la juventud. La belleza, la docilidad y la pulcritud hacen juego con la sumisión que se espera de las mujeres con estas letras y ritmos pegajosos. Nadie lo puede evitar.

Una vertiente del feminismo colombiano dice que las mujeres nos podemos vestir como nos dé la puta gana y podemos ser autónomas, tomar decisiones sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas y por eso podemos ser prostitutas feministas. Mujeres que trabajan a conciencia en el mercado de la carne con su cuerpo de muñeca, su ropa de muñeca, su baile de muñeca, su limpieza de muñeca y su amor a la plata fácil obtenida en el contexto de la rumba. La prostitución en Colombia está tan disparada como la cirugía estética y el reguetón y el éxtasis adornado con feminismo hacen de la rumba colombiana un espectáculo del que quieren disfrutar propios y ajenos. En Colombia también se disparó el turismo y es bien sabido que se consiguen prostitutas muy baratas en todo el país porque la competencia es fuerte y la mayoría de las mujeres se nivelan a partir del salario mínimo colombiano, el peor en América Latina después del de Perú. Ellas se esmeran por ser hermosas muñecas pero no son conscientes de lo bellas que quedan y no cobran lo que vale la mercancía sino que van muy por debajo del precio justo y todos felices, especialmente los turistas.

En Colombia se disparó la violencia contra la mujer, el embarazo adolescente, el número de violaciones y desapariciones de mujeres. Podríamos desarrollar estos temas también pero no vale la pena porque lo que quiero tratar es el feminismo estúpido, el del acoso sexual que se concentra en hacer ver a las mujeres como inocentes cuando salen con sus cuerpos de muñecas y esperan de los hombres respeto y reverencia como si se hallaran ante una santa de los últimos días y ni una sola palabra sobre sus grandes atributos. La fabricación en serie de mujeres con rasgos de muñeca no es un invento del hombre común sino del marketing y la mujer conoce bien el juego que juega cuando recurre a la cirugía estética y se esfuerza por vaciar el cerebro y rellenar el cuerpo para luego forrarlo con ropa diseñada para muñecas de carne. Es un despropósito total que estas respetables damas pretendan jugar el juego de la provocación y esperen de los hombres respuesta de muñeco de caucho. Vacío de deseo y sin sentimientos.

Nunca como antes en la historia del feminismo se había distorsionado de manera tan vergonzosa un asunto tan serio. Demos gracias a Dios que están muertas Virginia Woolf y Simone de Beauvoir y  sintamos vergüenza cada día de nuestra triste existencia por haber nacido en Colombia: el país de las putas, los traquetos, la violencia, la corrupción, la impunidad, el plagio, la injusticia, el feminismo del puterío y la tontería que tanto dañó le hace y le seguirá haciendo a las mujeres más tontas de esta tierra triste abandonada por Dios. Si Dios existe no debe saber que Colombia existe y ojalá que nunca se entere porque qué vergüenza el dizque feminismo que les dio por practicar aquí.

E4D

Anuncios

Feminismo pop

Gracias al nuevo plagio de Catalina Ruiz-Navarro regresó a mi vida Virginia Mayer para insultar y amenazar sin medida ni decoro. Primero desde Twitter, después desde Publimetro y ahora aparecieron las dos amigas en actitud desafiante en Blu Radio hablando de feminismo pop. No hablaron más de cinco minutos y las conclusiones fueron contundentes: Catalina cree que el feminismo es chévere y Virginia dijo que es chévere ser perra, aunque no ejerza.

Llevaba más de seis meses sin oír radio y aunque me escandalizó el bajo nivel del discurso de las mejores amigas me causó más desazón el programa en general, el nivel tan bajo en que ha caído la radio colombiana. Crecí oyendo radio, era mi gran pasión, la radio colombiana era digna y elegante. Ahora, igual que con el periodismo impreso, parece que está en las peores manos y a pesar de que haya renunciado a oír las voces más desagradables revelando las mentes más obtusas no deja de ser triste que esté muriendo de la peor forma, en las peores manos y con los peores invitados.

Las feministas no hablaron de feminismo y nada dijeron del pop, sospecho que estas imágenes deben encarnar el feminismo pop a la colombiana:

catalinacaptura-de-pantalla-2015-01-23-a-las-12-28-16descarga-1catamaxresdefault

Carta abierta a Virginia Mayer

Desde hace aproximadamente dos meses salió al descubierto el plagio de su amiga Catalina Ruiz-Navarro en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para ejercer como Filósofa. Un plagio de cuarenta páginas que se puede comprobar en menos de una hora. El descubrimiento no fue mío sino de una persona o personas que no conozco y hasta donde tengo entendido tienen como propósito denunciar la deshonestidad y la mentira en intelectuales colombianos de toda pelambre; tengamos en cuenta que no es la primera vez que la descubren cometiendo este delito tan grave y es de toda la importancia el asunto, más si tenemos en cuenta que es feminista, periodista, mujer empoderada y abanderada de la denuncia y la justicia. Es muy grave que ella sea la maestra del plagio y todo siga igual, como si nada. Ni El Espectador, ni la Javeriana ni ella han pronunciado una sola palabra al respecto.

El interés de esas personas que denunciaron el plagio coincide con mis intereses y la única persona que ha opinado sobre este nuevo descubrimiento es usted; lo que llama la atención es que no le ha respondido a los administradores de la página que denuncia los plagios sino que me ha respondido a mí con agresiones de todo tipo. Primero me insultó con las peores palabras desde su cuenta de Twitter y ahora intenta intimidarme desde su espacio en https://www.publimetro.co/.

Entiendo que usted ame y admire a Catalina Ruiz-Navarro a pesar de que la han descubierto ya en dos plagios comprobados. Usted confunde el aprecio y la amistad hacia ella con el odio, el insulto y el deseo del peor sufrimiento para mí, como si una cosa tuviera que ver con la otra. En vez de pedirle explicaciones a su amiga sobre el delito cometido me convierte a mí en culpable y para acusarme no recurre a lo que escribo en este blog que usted tanto desprecia sino que rebaja usted la injuria, la calumnia, la amenaza a niveles de panfleto de grupo paramilitar. Yo creo que es muy preocupante lo que usted está haciendo en contra mía y aunque diga que no me está amenazando creo que no es una broma ni un juego literario lo que usted está haciendo a costa de mi nombre y exponiéndome a que si no lo hace usted anime a otras personas a agredirme físicamente, a hacerme daño de todas las formas posibles.

Ya sabe usted que mi bandera es la justicia y la honestidad intelectual, desenmascarar a los farsantes, a los grupos de amigos que se aplauden sus pésimas obras, a los que se toman por librepensadores, almas libres, amantes de la libertad de expresión cuando en realidad son algo completamente diferente, gente que representa un papel para parecer seres humanos admirables. ¿Usted ha pensado en las consecuencias que su ejercicio en contra mía arroja en un país como Colombia?: la muerte en la mayoría de los casos. Usted no acusa a Catalina Ruiz-Navarro porque es su amiga, como es amiga de los medios y los intelectuales que la protegen, pero el silencio de esos amigos poderosos no es tan peligroso como sus palabras y sus amenazas.

El director de https://www.publimetro.co/, el influyente y poderoso Alejandro Pino Calad, le abre un espacio en su medio y la felicita por la intimidación, le pregunto por qué le concede tantos privilegios a usted para atacar desde un medio a una sola persona y como era de esperarse él dice que no me conoce, no sabe quién soy yo y no entiende cuál es el problema, se aplica la ley del silencio como si se tratara de una película de la mafia y eso es muy preocupante porque no estamos hablando de coca ni de traquetos sino de periodismo, plagio, feminismo, decencia, honestidad intelectual…

¿No le parece que ese ejercicio que usted y sus amigos están ejecutando en contra mía es la materialización perfecta del abuso de poder en contra mía, una persona que apenas tiene este medio para expresarse, una pobre señora que anda a pie, no tiene escolta y no cree en los procesos judiciales en Colombia porque si no hemos podido comprobar que Alvaro Uribe Vélez está relacionado, por ejemplo, con falsos positivos, no creo que sea fácil llegar a la conclusión de que usted está cometiendo varios delitos en contra mía aunque no mencione mi nombre y aclare después de amenazarme de la forma más intimidante y violenta que no se trata de una amenaza. ¿Cree que por no escribir mi nombre y por afirmar y luego negar queda eximida de los delitos que está cometiendo?

Los deseos de Virginia Mayer

Y luego de haberla olvidado durante unos tres o cuatro años, todavía me provoca coger a golpes con un bate con alambre de puas oxidado a la triple hija de puta que me acosa y me calumnia en Twitter. Quiero dejar muy claro que esta no es una amenaza, pues yo no soy una persona violenta (aunque sea muy agresiva), pero le deseo el sufrimiento más salvaje que pueda soportar. No quiero que se muera, quiero que viva para sufrir más que Jesucristo clavado en el madero. Tampoco la voy a nombrar, aunque hoy sea generosa por darle un espacio en esta columna. No la voy a ayudar a que logre lo único que tiene en la vida, y es tráfico para el blog de mierda en el que calumnia a todas aquellas personas que –a diferencia de ella- sí tenemos una carrera gracias a nuestras letras.

https://www.publimetro.co/co/columnas/2017/09/14/me-muerden-se-envenenan.html

 

Amenazas violentísimas de Virginia Mayer

Desde hace más de un mes corre el rumor de que Catalina Ruiz-Navarro plagió cuarenta páginas en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para obtener el título de filósofa. La investigación sobre el plagio -que es muy fácil de probar- no la hice yo sino el portal http://www.plagiosos.org.  Hace una semana apareció Virginia Mayer y me maltrató de la peor manera porque sentía que estaba atacando a su amiga. Ahora me amenaza de forma muy violenta en su columna en https://www.publimetro.co/. Amenazas directas contra mi integridad física sin nombrarme.

Me parece gravísimo que un medio permita que se publiquen este tipo de amenazas y que esta persona- que evidentemente necesita tratamiento psicológico- use ese medio para intimidar y amenazar.

Esta es la columna

https://www.publimetro.co/co/columnas/2017/09/14/me-muerden-se-envenenan.html

Hoy -14 de septiembre- es mi cumpleaños, mi día favorito del año. Debería –quizá- estar escribiendo una lista de todas las cosas que agradezco. Pero aunque ahora hago un esfuerzo por cuidarme, no me he enamorado de la vida. Todavía hay noches en que me siento un grano de arena cuando pienso en que Mazuera -mi hermano del alma- ya no está vivo, y en lo asqueroso que es el mundo. Yo no me voy a enamorar de la vida, no soy de esas personas. No estoy cableada para ser un ser zen, soy impulsiva y torpe, soy demasiado consciente. Y no puedo dejar de ser crítica, no puedo hacerme la ciega y la sorda, no puedo dejar de sentir ira por la estupidez ajena. Ya quisiera que mi vida mejorara durante los cuatro días que el Papa visitó Colombia. Ya quisiera yo ser bruta para vivir feliz, brincos diera. Pero me creo inteligentísima (a pesar de tener claro que cuando repartieron la inteligencia emocional seguramente estaba en el baño).

Todavía siento odio infinito cuando veo imágenes de las Kardashian o las Jenner infectando a la humanidad, y quisiera que las matara el Ebola. Todavía no soy capaz de oírle la voz al Presidente de Estados Unidos y cada vez que le veo la jeta siento que me va a dar una embolia. Y luego de haberla olvidado durante unos tres o cuatro años, todavía me provoca coger a golpes con un bate con alambre de puas oxidado a la triple hija de puta que me acosa y me calumnia en Twitter. Quiero dejar muy claro que esta no es una amenaza, pues yo no soy una persona violenta (aunque sea muy agresiva), pero le deseo el sufrimiento más salvaje que pueda soportar. No quiero que se muera, quiero que viva para sufrir más que Jesucristo clavado en el madero. Tampoco la voy a nombrar, aunque hoy sea generosa por darle un espacio en esta columna. No la voy a ayudar a que logre lo único que tiene en la vida, y es tráfico para el blog de mierda en el que calumnia a todas aquellas personas que –a diferencia de ella- sí tenemos una carrera gracias a nuestras letras.

La única manera para que deje de sentir rabia es que me vuelva adicta a la anestesia, o que me arranque los ojos y las orejas.

Hace unos días leí en Facebook el post de una guapa con la que trabajo en que criticaba a la gente privilegiada que se queja de la vida. Como yo, que soy una privilegiada porque nací en la cuna que nací. Porque eso de que uno elige a sus papás me parece la pendejada más estúpida que he oído, y eso que he oído cualquier cantidad de estupideces. Yo no vengo de plata, puede que me crea muy gomela, pero no tengo nada a mi nombre además de mis deudas. Lo que tengo me lo he ganado trabajando, y por eso considero que tengo derecho a quejarme de todo lo que me rodea.

Claro que tengo mucho que agradecer, pero en este momento solo me provoca despotricar y vomitar el amargue que me causa el mundo. En este preciso momento hago fuerza para no comerme una hamburguesa, porque ahora pretendo ser una de esas personas que solo come delicias los fines de semana. Una de esas personas que preferiría estar trabada todo el día buscando que así duela menos estar viva, pero que pretende sobriedad y miente cuando le preguntan si volvió a fumar. Soy de carne y hueso, soy débil. Jamás me ha dado miedo mostrarme vulnerable y hoy no será la primera vez. Hoy será otro día. Hoy es mi cumpleaños, hoy me maquillo con escarcha en la cara y soy la reina.

Por: Virginia Mayer / @virginia_mayer

Visita del Papa a Colombia

Nunca voy a misa pero me gusta ver papas y no me iba a perder a Francisco. Quería ver la cara de la gente en vivo, verlos verlo, verlos en misa, verlos esperando al Dios hecho carne y pensar en mis ateos favoritos mientras hacía mi ejercicio de observación.

Me sorprendió mucho ver a tanta gente corriendo emocionada detrás del Dios hecho carne en pleno siglo XXI, como dicen las abuelas. ¿Por qué esta iglesia y este Dios y esta Eucaristía siguen siendo tan poderosos a pesar de la ciencia, la arqueología, Darwin, Einstein, la NASA, la neurociencia, el yoga, Buda, Harold Bloom, Richard Dawkins, Rodolfo Llinás, Matthew Alper, la medicina tradicional china y las interpretaciones modernas de la Biblia donde nos muestran la palabra de Dios como un libro más? ¿Cuál es el truco infalible para seguir siendo poderosos siglo tras siglo a pesar de que existe la historia y las evidencias de que han hecho mucho daño durante tanto tiempo y han mentido y robado de la forma más evidente ante la mirada atónita de las mentes racionales de todos los tiempos?

La respuesta no la tengo pero soy colombiana y por haber nacido aquí me siento un poco avergonzada ante el triste espectáculo porque Colombia es un absoluto desastre que no tiene nada que ver con Dios porque Dios no existe, existen los políticos corruptos, los banqueros, los periodistas sometidos a los políticos corruptos y a los banqueros, el narcotráfico, la apología a la prostitución y a la cirugía estética y se cree que la mujer inteligente es la que se busca un novio traqueto para que le brinde una buena vida; existe la trampa, la mentira y la deshonestidad, Caracol y RCN que producen telenovelas en las que se enaltece el crimen y la falta de amor al trabajo. Existe El Espectador y la Universidad Javeriana que callan ante el plagio de cuarenta páginas de la Filósofa feminista empoderada llamada Catalina Ruiz-Navarro que sigue mintiendo a conciencia porque sabe que ningún intelectual, ningún investigador, ningún escritor ni periodista le va a pedir explicaciones sobre su deshonestidad intelectual porque seguramente la deshonestidad intelectual se ha convertido en una práctica normal en Colombia que no tiene nada que ver con Dios sino con el hecho de ser colombianos.papa

Reflexionemos sobre el plagio

El nuevo plagio de Catalina Ruiz-Navarro -ahora en su trabajo de grado como Filósofa de la Universidad Javeriana- nos obliga a pensar por qué hay gente que lo hace y por qué algunas universidades no se toman en serio el hecho si tiene implicaciones tan serias.

¿Qué es plagio?

Plagio es no atreverse a pensar y a redactar uno mismo sino dejar que otro piense y redacte por uno. Cuando el escritor perezoso, inseguro y facilista cree que encontró una cita digna de ser escrita por él -aunque la haya escrito otro- la copia sin asomo de disimulo y sin vergüenza para posar de inteligente, profundo, sensible o lo que sea que quiera transmitir a través del robo de la frase, el párrafo o la idea que robó de un autor que no es perezoso, facilista ni deshonesto.

¿Qué tipo de persona plagia?

Plagia la persona que desconfía de su propio talento y seguramente no lo tiene pero quiere llegar lejos posando de intelectual, artista o erudito. Normalmente plagian los estudiantes perezosos y los adultos sin talento; los que sueñan con escribir como los grandes pero no saben cómo hacerlo y ante la impotencia caen en el robo intelectual y se les convierte en vicio. Quien plagia una vez y no es descubierto lo seguirá haciendo hasta que se confíe demasiado y llegue a copiar hasta cuarenta páginas. Copiar, robar, plagiar cuarenta páginas es llegar al límite de la manía de no pensar por sí mismo y no confiar en sí mismo y de paso pensar que los lectores del robo son todos unos completos ignorantes. La persona que plagia se desprecia a sí misma y desprecia a sus lectores, los subestima, los trata como tontos.

¿Es más escandaloso que incurra en plagio un estudiante o un profesional?

Un profesional.

¿Y por qué?

Porque no le da ejemplo a los estudiantes. Si un estudiante ve que una figura pública con títulos universitarios plagia ante la mirada de todos y no pasa nada va a pensar que no vale la pena pensar por sí mismo, que da igual hacer los trabajos con empeño o simplemente copiar. Un profesional debe dar ejemplo, tiene un compromiso social porque está a la vista de todos, debe convertirse en faro moral, en alguien a quien las futuras generaciones deseen imitar y ¿vale la pena imitar a un ladrón de ideas ajenas? No.

¿Qué se esconde detrás de la exigencia de no hacer plagio?

El deseo de respetar el trabajo ajeno, las horas consagradas a la lectura, la escritura, la reflexión profunda y el trabajo honesto. Una persona puede terminar una carrera profesional y no ejercer o ejercer de forma mediocre o sin figurar. Pero cuando el plagiador es figura pública y quiere posar de indignado, cuando defiende una Causa como el feminismo y el empoderamiento de las mujeres pero es un ladrón de las ideas de otros  -especialmente de hombres- ofende esa Causa y a todas las personas -hombres y mujeres, intelectuales honestos que creen que no todo está perdido y vale la pena seguir luchando por unos valores y principios que tienen todo el sentido y que debemos hacer respetar.

¿En cuál terreno de la filosofía encontramos el plagio?

Etica y estética.

¿Está perdida la ética? ¿Qué pasó con la filosofía? ¿Qué pasa cuando una filósofa feminista empoderada que se envalentona en contra del heteropatricado y el falocentrismo toma como propias ideas que no son suyas sino en su mayoría de hombres que no saben de su existencia?

Es muy ofensiva esa puesta en escena. Si soy filósofa feminista empoderada y poso de todo eso no se esperaría de mí que robara con absoluto descaro las ideas de otros y mucho menos en su mayoría hombres. No es justo que robe a hombres ni a mujeres pero asombra que luche contra el machismo y no sea capaz de pensar por sí misma sino que otros hombres tengan que pensar por ella y no se atreva a usar las comillas para reconocer el trabajo ajeno.

¿Cuál es el gran riesgo de convertirse en plagiador?

Que la persona pierde toda la credibilidad y aunque diga la verdad siempre vamos a creer que está mintiendo.

¿El plagio es una enfermedad contagiosa y se puede curar?

Es muy contagiosa y más en tiempos de internet; debe ser más adictiva que el basuco pero más traicionera que un admirador tuitero de los que expresan cariño a través de mensajes privados pero nunca lo nombra en público. Cuando una persona roba ideas y le va bien con el robo va a seguir haciéndolo, pasa lo mismo con los que roban tuits o se ocultan detrás de una identidad que no los representa. Salir del mundo de la mentira, el engaño y el robo debe ser más complicado que salir de las drogas más duras porque también carecemos de lectores atentos y de mente suspicaces.