No es Bernhard, es Bukowski hablando de feminismo

¿Qué piensa usted del movimiento de liberación de la mujer?

Si ellas están dispuestas a trabajar lavando coches, empujando el arado, cazando a dos tipos que acaban de asaltar una licorería, o limpiando alcantarillas, si están dispuestas a dejar que les rebanen las tetas de un tiro en el ejército, yo estoy dispuesto a quedarme en casa fregando los platos y a aburrirme quitando pelusilla de la alfombra.

El gran poeta

 

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Sobre los machitos progre y las feministas de dos pesos

Escribo desde hace más de veinte años. Millones de palabras, de frases, de párrafos, de páginas y de libros no impresos. Escribir por el simple placer de escribir, de ver cómo se van juntando unas palabras al lado de las otras para crear una sensación en mí y un efecto en el lector, que puede ser un admirador o un detractor, un amigo o un enemigo, un familiar o un amigo o yo misma dentro de veinte años cuando lea este texto sin sentido y me sorprenda ante lo fácil que se me da el arte de juntar palabras con el único propósito de atrapar a un humano curioso que quiere seguir leyendo aunque no sepa para dónde va y que tiene una idea más o menos clara de lo que vendrá porque seguramente me ha leído antes y le he dado un poco de morbo o de placer.

Como mujer no me gusta hablar de feminismo, de masturbación, de copas menstruales ni de que odio a los machitos progre porque eso no es feminismo y porque no soy una niña de 22 años hija de la  provincia posando de cosmopolita en las redes sociales -una peladita que no sabe dónde está parada- sino que soy una señora educada que no hace shows en vivo para parecer rebelde y que no se jacta de beber ni de fumar sino que bebe y fuma y no da cuenta de semejantes eventos tan irrelevantes en las redes sociales como cualquier bobita con sed de atención.

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Cuando posas de feminista pero eres absolutamente machista

En Colombia se puso de moda ser feminista como en otro tiempo estuvo de moda disfrazarse de universitario para ir a fumar marihuana en las gradas de la Javeriana o en el campus de la Nacional.

En este momento está de moda tener gato y decirle hijo, darle beso con lengua y contarle todos los pormenores del día en el trabajo, transportarse en bicicleta (ser biciusuaria), comprar ropa vieja y de mal gusto en Chapinero, decir todos, todas y todes, usar copa menstrual y gritar a los cuatro vientos !SOY FEMINISTA!, aunque seas más machista que veinte hombres juntos.

Veamos un ejemplo:

Estas tres mujeres ¿feministas? no pueden creer que quien escribe es una mujer (yo), pero en las redes sociales posan de feministas empoderadas dueñas de su cuerpo y putamente libres:

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Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas

Este libro de Amalia Andrade se lee en tres horas y el título del post es el título del libro para que el lector dimensione de entrada y sin anestesia la calidad literaria del bodrio que nos ocupa.

El adefesio que llaman libro y catalogan como literatura es un homenaje a la gente que se enriquece sin esfuerzo y a la gente que lee libros sin esfuerzo, como quien se come una hamburguesa, toma la foto, la publica en Instagram y recibe muchos favs de otra gente que también come hamburguesa, toma la foto y la publica en Instagram; un libro digno de ser reseñado y elogiado en la revista Shock por la gran pensadora y filósofa feminista Paula Ricciulli, que basa sus investigaciones en salud mental en tuits profundos de otras expertas tipo Lorena Beltrán, gurú en Twitter y quién sabe dónde más sólo porque tiene problemas de depresión y ansiedad y asume que su estado la convierte en experta en enfermedades mentales, igual que la otra doctora sin título, la vendedora de libros más exitosa en este momento en Colombia porque descubrió el toque secreto para engañar inocentes: Amalia Andrade.

¿Puede ser más desolador el panorama?

¡No!

¿Las mujeres colombianas que se hacen notar en los medios están matando al feminismo y de paso nos están demostrando que fueron educadas para ser mujeres superficiales y facilistas que echan a perder el trabajo académico de otras mujeres que se han ocupado del feminismo y de la literatura de forma seria y rigurosa?

¡Sí!

Cito a continuación una de las reflexiones profundas más recientes de la hermana gemela de Amalia Andrade que de paso da cuenta de la acogida que estas divas del  pensamiento joven tienen en redes sociales:

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Y ahora un tuit estrella de la Autora para dimensionar el éxito que tienen sus reflexiones más célebres:

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Estamos en un momento crucial en la Historia del Pensamiento porque nunca como antes el  universo de los tontos se había tomado el mundo y una persona como Amalia Andrade y quién sabe cuántos clones más de ella a lo largo del planeta pasan por artistas, ilustradoras, asesoras espirituales y salvavidas.

¿Quiénes la llaman Artista?

Los editores de Planeta que se están llenando los bolsillos vendiendo ejemplares de estos libros que superan niveles de estupidez nunca antes vistos en la historia de los libros de autosuperación; Amalia Andrade es la Yuya de las tonterías impresas sin haber pasado antes por una canal en YouTube, tiene talento para engañar a la gente y debe tener un buen grupo de amigos mucho menos inteligentes que ella que la asesoran con trucos para engañar incautos.

Citemos a la Autora:

“Hay que hablar. Hay que mostrar lo

invisible. Hay que incomodar a algunos

para liberarnos a nosotros mismos.

Hay que gritar: se vale estar “roto”

se vale no ser perfecto se vale no querer

serlo. Está bien estar mal. Está bien

tener miedo”.

No se necesita ser Harold Bloom para saber que la reflexión mal redactada (como todo el libro) que acabo de digitar nos presenta de paso el tipo de lector que construye esta narración. Se trata de libros de autosuperación para señoras y señoritas que se toman por feministas empoderadas y que además se quieren sentir inteligentes y de avanzada porque leen libros que parecen profundos y con excelente sentido del humor aunque sean superficiales y ninguno de los chistes premeditados para hacer reír hagan reír a una persona con buen sentido del humor y cito de nuevo:

“NOTA: Estamos en el siglo XXI

y yo le tengo miedo a todas

las cosas citadas anteriormente.

En especial a la brujería.

SOBRETODO a la brujería. ¿Será

que seré víctima de este flagelo

por haber hecho esta confesión?

POR FAVOR, personas creativas

afines a la brujería, no me

hagan NADA. Por si acaso, igual

voy a dejar por acá un dibujo de

San Benito y de Selena a

manera de protección perpetua”.

Catalina Ruiz-Navarro incurre en plagio de forma recurrente para parecer inteligente, profunda y culta y eso no tiene presentación porque se apropia de las ideas y el estilo de otros y además el plagio es un delito. ¡Muy mal por Cata! Pero parece todavía más preocupante la actitud de Amalia Andrade porque de entrada se presenta como lo que es: una mujer que aunque pasó por la universidad parece no haber sido tocada por el espacio académico y no sólo eso sino que además desprecia la vida intelectual y a los intelectuales; lo de ella es Wikipedia, Instagram, los tutoriales de maquillaje, las series, las tontas canciones de amor, encontrar el truco perfecto para hacer desaparecer estrías, comer postres deliciosos que no le hagan perder la figura y, por sobre todas las cosas en la vida, el deseo infinito de volverse rica vendiendo basura. Lo dice sin rubor y eso la convierte en una mujer cínica que no merece ningún tipo de consideración precisamente por eso.

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Elsy está loca

A lo largo de la historia a las mujeres más brillantes las han tratado de locas, de brujas y de putas y muchas mujeres gigantes han terminado locas, enterradas en el consumo de alcohol o de drogas, en la depresión más lamentable o en la prostitución porque les han repetido tantas veces y de tantas formas que son locas, brujas o putas que ellas terminan creyéndolo y confirmándolo. Son las Fridas y las Virginias que han sufrido las peores presiones en vida y muertas se convierten en Ilustres Pensadoras y Artistas.

Las mujeres son reconocidas como locas cuando dicen algo coherente que debió haber  sido dicho por un hombre porque una mujer que dice algo coherente no puede ser una mujer, tiene que ser una loca.

Son reconocidas como brujas porque confunden a los hombres que se sienten atados y no pueden creer que una pobre mujer pueda ejercer tanto poder; brujas porque pueden llegar a conclusiones de forma muy rápida sin necesidad de pensar la respuesta durante mucho tiempo y como la inteligencia es masculina y la intuición es femenina si una mujer se destaca por hacer cálculos sorprendentes o por llegar a conclusiones de forma rápida no puede ser una mujer porque las mujeres no son inteligentes ¡Tiene que ser una bruja!

Putas porque sus cuerpos perturbadores y toda la belleza femenina son la causa de que los pobres hombres caigan en semejante trampa y entonces no se celebra y se respeta la belleza femenina sino que se buscan todos los medios para disfrutar de tanta belleza y como la sexualidad femenina es mucho más compleja que la sexualidad masculina y los hombres saben poco de mujeres llegan a la conclusión de que son putas insaciables, animales que juegan con el deseo de los hombres y los llevan a pecar o a perder la cordura y el control de su mente.

Nunca me han dicho puta pero sí me han dicho bruja y loca, más loca que bruja.

Veamos dos ejemplos de Twitter Colombia, el sitio más nefasto para ver la profundidad de la crisis que vive este pobre país desde su existencia hasta el fin de los tiempos:localoca 2

Las tetas de Elsy

En  Twitter los colombianos no se refieren a mí por el nombre propio sino a través de expresiones del tipo La innombrable, No la invoque, No la nombre, Esa señora, Ya tú sabes quién, La loca de los ensayos, La hijueputa esa, La demente y un larguísimo etcétera.

Para referirse a cinco o seis inocentes fotos en brasier como la que verán a continuación y que publiqué entre 2010 y 2016 dicen con énfasis y en todos los tonos de alarma, asco, desconcierto y zozobra como quien nunca hubiera visto en la vida un catálogo de ropa interior: ¡Las tetas de Elsy! Por unas inocentes fotos me vuelven a poner el nombre.

Esa reacción irracional de seres irracionales es un tema que se ha tratado durante los últimos ocho años y en varias ocasiones ha sido Trending Topic. Da para un estudio serio y profundo sobre psicología humana, sobre por qué escandalizan fotos de este tipo en tiempos de internet, de pornografía, desnudez y vulgaridad de todos los estilos y de la forma más escandalosa.

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El odio a la persona hace que se vea desnudez donde no la hay y machismo desbordado al mejor estilo colombiano. La mayoría de las veces los comentarios más violentos son expresado por mujeres, humoristas o por hombres homosexuales.

Veamos el ejemplo de una humorista colombiana:

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En tiempos de pornografía, modelos webcam y desnudez excesiva en todas las redes sociales  escandaliza algo que no debería escandalizar y podemos hacernos la misma pregunta que se hace este usuario:

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También sorprenden este tipo de reacciones:

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Comentarios divertidos:

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Y llamados a practicar la sensatez y el pensamiento racional:

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Margarita Rosa de Francisco y La innombrable

Me han acusado de ser profesora de la Universidad Nacional de Colombia, de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Stanford

Me han acusado de ofrecer el Premio Nobel de Literatura

Me han acusado de conocer todos los cafés de Chapinero

Me han convertido en personaje de novela

Me han compuesto canciones

Me han compuestos Cantos y Odas

Me han citado como epígrafe en un libro como si estuviera muerta

Me acaban de otorgar el título de Profesora de literatura

Me han terminado de convencer de que soy La Innombrable

De todos los intelectuales y artistas que he estudiado en este blog sólo Margarita Rosa de Francisco ha respondido; los demás guardan silencio cómplice cuando denuncio los plagios recurrentes de Catalina Ruiz-Navarro y los desatinos recurrentes de Carolina Sanín. Me he ocupado de escritoras con amigos y sin talento, roscas de artistas e intelectuales que posan de mamertos y denuncian la corrupción que carcome al país entero pero les gusta quedarse siempre con todo en ferias y fiestas de libro y de la cultura.

Ser La innombrable me gusta mucho, tanto como que se refieran a mí como Esa señora y ¡La Hijueputa Esa!

Con ustedes Margarita Rosa de Francisco reflexionando sobre la importancia de la verdad:

Hace ya casi un año leí una crítica feroz que me hizo una profesora de literatura, a través de Twitter, con respecto a mi rol como columnista. Ella es conocida en esa red por sus letras puntiagudas y capaces de destrozar en unos cuantos párrafos todo aquello que no le simpatiza.

El contenido de su diatriba me afectó bastante; sin embargo, una vez superada la parte que tuvo que ver con mi ego, me llamó la atención su estilo sencillo y preciso. Era uno de esos textos que se leen suavemente, sin más accidentes que el relieve natural de las palabras bien empleadas. Aunque no me gustó lo que decía, disfruté la forma de su discurso; en realidad, me encantó. Cuando se lo hice saber, se sorprendió y se refirió a su artículo como un acto de parresía o el arte de la injuria. Me cautivó aún más aquello de “el arte de la injuria”, no sé si porque el solo hecho de anteceder “el arte de” a cualquier actividad humana le concede a esta un rango de belleza.

Olvidé el asunto hasta que se me atravesó una transcripción de una conferencia sobre el tema dictada por Foucault.

La ‘parresía’ es un término griego que significa decir veraz, también se refiere al compromiso que tiene el sujeto con su decir. No tiene la parresía el que, porque sí, hiere a otro con sus palabras, sino quien ejerce también el arte de la ocasión para comunicarlas con total serenidad y franqueza. Más tarde, su significado empezó a asociarse con el insulto, tal vez porque en muchos casos decir lo que llanamente se piensa demanda valentía y asumir el riesgo de que la expresión sin filtros de ese pensamiento sea recibido como una ofensa. La profesora no me insultó, se limitó a escribir lo que opinaba con una crudeza que supo llevar a un apreciable nivel estético. 

Foucault analiza la parresía desde muchos ángulos, entre ellos su historia como instrumento de la política cuyo interés se concentra en “el alma del príncipe”. El gobernante precisaría de alguien confiable que, lejos de adularlo, le dijera al oído su verdad sin retórica ni contemplaciones (como hizo la profesora) y, a su vez, tener la correa para aguantarla como parte de una práctica ética.

El valor de lo bello en la parresía se jugaría entre dos interactuantes y radicaría en esa danza recíproca del decir libre y el escuchar, por qué no, con la misma audacia y coraje. Eso define el carácter parrésico; una posible y exótica virtud.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/margarita-rosa-de-francisco/parresia-el-arte-de-injuriar-267720