En defensa de la realidad real y la salud mental

Todos los días de mi vida alguien que me conoce bien me sugiere que no use más Twitter, que no le hable más a oídos sordos, que no pierda más mi tiempo en un espacio virtual tan lastimero donde abundan las personas solas, tristes y abandonadas; los que han fracasado en las relaciones humanas cara y cara y en el amor, los feos, los tímidos, los resentidos, los inseguros, los faltos de amor propio, de cariño en la infancia, de afecto no disimulado.

Los envidiosos y odiadores por convicción usan este medio para vomitar toda la ira y frustración que los carcome porque es su única forma de sentir que existen, de que tienen voz y viven con la ilusión de que la suma de muchas personas como ellos dan la impresión de gallardía y hasta de poder; gente que se solaza en su propia podredumbre, en su ignorancia altanera y atrevida, en su grosería sin límites asumida como cualidad y una contundente muestra de carácter y originalidad.

Twitter es la única salida posible que calma a estas pobres almas atormentadas y si no actúan de esa manera estallan, mueren de dolor o salen a hacerle daño a gente real en la realidad real. Twitter es su psicólogo, su muro de los lamentos, su forma de manifestar lo que ha hecho de su ser la suma de frustraciones consecutivas y fracasos contundentes.

¿Que hago yo en Twitter entonces si tengo vida, si me siento querida por la gente en el mundo real real, si me siento orgullosa de la historia de mi vida y si sé que estoy en el peor de los mundo?

Les respondo el 1 de enero de 2019.

 

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La intimidad como espectáculo

En muy pocos libros se analizan los textos escritos que se producen hoy en la red por personas conocedoras del tema, por intelectuales interesados en textos de ficción en soporte web como parte de la historia de la escritura y de la literatura, como parte del estudio de temas tan actuales desde hace más de cincuenta años como son: la muerte del autor, el ocaso de la novela y el fin del arte.

Paula Sibilia, en La intimidad como espectáculo, nos presenta el triste panorama que estamos viviendo desde hace ya bastante tiempo en lo relacionado con el yo narrador, la figura del autor y  la creación de este autor, con las obras que produce, quién las produce, con qué propósito, quién las ve, cómo se exhiben, quién gana con la exhibición…

El libro está dividido en nueve partes:

El show del yo.

Yo narrador y la vida como relato.

Yo privado y el declive del hombre público.

Yo visible y el eclipse de la interioridad.

Yo actual y la subjetividad instantánea.

Yo autor y el culto de la personalidad.

Yo real y la crisis de la ficción.

Yo personaje y el pánico de la soledad.

Yo espectador y la gestión de sí como una marca.

Es un libro erudito que nos recuerda los textos más representativos de Walter Benjamin, Virginia Woolf, Marcel Proust, Friedrich Nietzsche y Guy Debord, entre muchos otros, en temas relacionados con procesos de escritura, figura del autor, materia para la narración, el arte de futuro, el comercio del arte, la preeminencia del arte sobre el artista y el propósito buscado por el autor en el momento de aventurarse en el ejercicio de la escritura o de cualquier otro tipo de creación.

 La sociedad del espectáculo, “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica” y Ecce Homo se constituyen en los textos fundamentales a partir de los cuales se articulan las ideas centrales, que no son nada alentadoras y que en un lector culto y atento pueden llevarlo a replantear el papel que juegan sus textos en la red, en un blog por ejemplo, en un espacio tan banal como el soporto que uso para redactar y publicar esta reseña, precisamente.

La autora considera que los blogs y YouTube son los grandes soportes para crear historias y que casi todas las historias que se presentan en esos espacios son historias banales narradas por gente común que busca ser vista y leída y que para conseguirlo se valen de estrategias que en muchas ocasiones atentan contra su dignidad como seres humanos. A ellos no les importa, lo que de verdad importa es que los vean y los lean.

Los textos que circulan en la red son en su mayoría textos de gente común, personas que quieren ser visibilizadas, reconocidas y remuneradas, lo que esas personas no saben es que las usan. Hay una parte del libro relacionada con el trabajo de marketing que hay detrás de las grandes pequeñas figuras de la web, la gente que se siente triunfadora porque le sirve a una marca.

Hay un gran despliegue a lo largo del libro sobre la forma en que se ha perdido la obra para destacar la figura del autor, ya no importa qué se escribe sino quién lo escribe y qué se sabe de esa persona, especialmente sobre su vida privada. Los lectores y espectadores no esperan historias bien narradas sino hechos reales de gente común, gozan viendo cómo se va narrando una vida, no importa de quién sea, y quieren conocer muchas vidas, no sólo una. Y una vida narrada da paso a otra vida y no hay cuándo parar porque todos los días en los blogs y en YouTube podemos presenciar historias nuevas y eso es lo que busca quien exhibe su vida y quien la contempla: exhibirse como se exhibe otra gente en los programas de televisión más escabrosos que todavía mucha gente sigue tomando en serio mientras los ve. No importa que la imagen personal se deteriore, lo que de verdad importa es capturar lectores y espectadores y sentirse famoso.

La autora no habla mucho de Facebook ni de Twitter y es una verdadera lástima porque es un hecho que son esos espacios los que tienen capturados y perdidos a más seres humanos que se toman por famosos y dan cuenta de su vida privada sin respetar límites. En el libro sólo se menciona a un autor colombiano: Efraím Medina y su desnudo frontal en Técnicas de masturbación entre Batman y Robin, pero es evidente que algunos autores colombianos han llegado mucho más lejos y han caído mucho más bajo. Lo que Carolina Sanín hace en YouTube, por ejemplo, es mucho más lastimero que cualquier desnudo frontal de un hombre en la carátula de un libro, más cuando se trata de una persona que, se supone, sabe bastante de escritura, lectura, literatura, interpretación, manejo de la imagen…

¿Vale la pena leer el libro? ¡Por supuesto!

Si usted ha expuesto un poco su imagen y quiere entender por qué no vale la pena hacerlo este libro es para usted.

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La reputación virtual de gente sin nombre y sin cara

Todos hablan de no tomarse nada en serio

De reírse de uno mismo

De aprender a verse en el espejo desde la mirada de otro

Y sin embargo hay gente que cuida su cuenta en Twitter

Como si se tratara del más preciado tesoro

Tratan a sus “seguidores” como clientela

y escriben con cautela y con decoro

Para no perderlos, para que no se vayan con otro.

 

La mayoría de las cuentas en Twitter son administradas por gente con rostro y nombre propio

Pero lo ocultan por razones que sólo ellos conocen.

Desde cuentas sin nombre y sin rostro me piden a mí

La persona que siempre ha escrito con nombre y con rostro

Que me modere

Que me controle

Que no maltrate a las cuentas sin rostro y sin nombre

Porque detrás del teclado hay gente sensible que sufre y llora

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¿Por qué le gusto a las mujeres?

Desde 1985 me han ofrecido drogas y he tenido pretendientes, casi siempre más mujeres que hombres y siempre le he dicho no a las drogas y  no a las mujeres.

El discurso sobre el consumo de drogas me interesa mucho, siempre he leído sobre drogas y casi todos mis amigos han sido exploradores de mundos y de sensaciones antes de ser amigos míos o durante nuestra amistad. He tenido varios amigos muy marihuaneros pero también he conocido gente muy experimentada con el basuco y con la heroína y no he conocido a nadie que este muy cerca de la cocaína, del opio fumado o del pegante; han probado esas drogas pero se quedan casi siempre con la marihuana o con el alcohol. La gente que ha tenido experiencias profundas con los hongos o con la ayahuasca parece haber vivido viajes reveladores pero no he sido gran amiga de un consumidor de ayahuasca. Esta semana me dijeron: los pensadores y los adictos llegan a las mismas conclusiones y esa es la razón por la cual tantas personas que consumen drogas se acercan a usted.

Sobre las mujeres el tema es un poco más perturbador porque la pregunta es simple: ¿Por qué le gusto a las mujeres y por qué me resulta más sexy el tema de las drogas que el tema de las mujeres si me han hecho mejores propuestas con mujeres que con drogas?

Las mujeres  siempre han sido encantadoras conmigo y a lo largo de mi vida he sido sorprendida con efusivas declaraciones de amor, besos robados que yo he perdonado siempre porque han sido en ambiente de fiesta, frases del tipo por qué pones ese muro que es imposible derribar y desde hace menos de una semana la mujer más sorprendente que haya podido imaginar a través de una relación virtual.

Ella me lee desde hace unos tres o cuatro años en Twitter y en el blog, le gusta como escribo, le gusta mi rigurosidad intelectual, le gustan mis chistes, mi forma de vivir y también me ve como una especie de monja; ella pensaba que la monja no tenía relaciones carnales con los hombres y cuando supo que sí la admiración se le convirtió en deseo y el deseo en amor. Hemos conversado en privado durante unas ocho horas en tres días y me sorprende la creatividad y la dulzura que tienen las mujeres para conquistar, todas las estrategias que existen para enamorar a una mujer. Ella no es lesbiana y yo tampoco pero dice que me ama y me desea y se imagina todo lo que podemos llegar a hacer las dos, me describe las formas de dar y recibir placer entre mujeres y entonces me acuerdo de otra amiga que también estaba enamorada y me decía: Elsy, cuando pruebas mujer no puedes volver atrás.

¿Tan bueno es?

No me ames, te lo ruego

Nunca antes en la vida había estado tan preocupada como lo estoy ahora porque lo que más amo por sobre todas las cosas y por lo que más he luchado a lo largo de mi vida es por algo que casi todos sueñan pero casi nadie tiene: libertad.

Para mí libertad es caminar tranquilamente sola y en silencio mirando flores, perros y gatos, árboles, edificios, gente que no conozco y que no aspiro a conocer porque nunca he estado interesada en conocer a mucha gente. Soy animal de compañía y no de tropa, nunca tengo más de dos amigos y mis amistades suelen ser larguísimas, empiezo a considerar que una persona es amiga mía después de cinco años de trato.

Estoy preocupada porque en los últimos tres días he recibido más elogios de los esperados, declaraciones de amor, deseo, admiración, personas que me dicen que se ponen nerviosas de sólo pensar que están hablando conmigo -por escrito-, mujeres que desean ser hombres para brindarme el placer que merezco, hombres confundidos porque sus novias sienten que están enamorados de mí y ellas en vez de sentir celos se sienten un poco orgullosas porque el novio tiene muy buen gusto, gente emotiva que me da ánimo -porque soy un referente- para que siga desenmascarando a gente como Catalina Ruiz-Navarro -adorada y defendida por los hipsters (ojalá yo supiera qué es ser hipster). Más de cinco declaraciones efusivas en menos de tres días.

Si estás leyendo este post y me admiras, me amas, crees que soy un referente y debo seguir escupiendo veneno aquí y en Twitter el mejor regalo que me puedes hacer para que siga siendo yo es no asfixiarme con tus halagos porque aunque me gustan y me hacen sentir bien también me hacen sentir en una especie de compromiso contigo y no estoy dispuesta a ser amiga de mis admiradores porque aunque escribo para que me amen más no quiero sentirme asediada nunca y esta semana me he sentido un poco así.

Como en el punk

“Muy buena labor la que hace y me emputa que la gente no se lo reconozca, aunque debe tener muchos lectores explícitos y callados, claro. Usted tiene que seguir firme en la independencia, la autogestión, y escribir más en el blog, cada vez escribirá mejor y luego recopila en libros. Y para la Luis Ángel Arango. Usted es punk sin saberlo”.

Ahora la transcripción de un audio de mi manager, asesor de imagen y guía espiritual.

Con ustedes Juan Sebastián Lozano:

“Hoy estaba, ah, bueno, anoche me puse a, a mirar, a leer su blog y hay cosas muy buenas, yo no sé por qué los últimos yo no los había leído y estaba leyendo todo eso que usted puso de las conversaciones que teníamos  nosotros, del simio lujurioso y otras. Muy bonito, todo eso le quedó muy bien. No sólo eso sino que leí alguna crítica por ahí a Catalina y a Virginia Mayer y a mí me pareció muy coherente a pesar de que algunas cositas ahí que no estoy de acuerdo pero, en general me pareció coherente y están muy bien escritas y muy buenos. Estaba pensando que por qué la gente no reconoce eso, la gente es muy mezquina ¿No? Esos posts que usted tiene ahí son muy buenos, incluso hay uno de, de las cartas, que usted nombra de los Arcanos, que yo soy Marte y que nací el 9 de julio y no sé qué, que me encantó. Eso puedo ser un cuento. Incluso parece, es mejor que, parece un cuento de esos de Bolaño, de Las putas asesinas, pero muy chévere, muy buenos, y me emputa que la gente no reconozca eso, claro, porque de pronto por escribirlo gratuito y eso ¿No? Si estuvieran en un libro o algo así sería distinto. Pero también pienso que el medio es el mensaje y que el espacio para eso es el blog, para eso que usted hace. Pero me parecieron muy buenos y entonces retiro mi, la leí y la admiro más, en serio, retiro mis cosas cuando le decía que a veces no me convencía lo que escribía. Esto, esto que leí anoche me convenció mucho, las cartas sí me dio un poco  pereza leerlas, la verdad, pero esto que escribió, que ha escrito últimamente, muy bueno. Me ha gustado mucho y la felicito.

El feminismo de Javier Moreno

Javier Moreno (en Twitter @infrahumano) ha sido uno de los hombres más implacables conmigo de forma gratuita, ha usado los peores términos para referirse a mis cualidades físicas, psicológicas e intelectuales y ahora, cuando Carolina Sanín perdió la tutela en segunda instancia y parece haber quedado de forma definitiva sin derecho a seguir siendo profesora en la  Universidad de los Andes y probablemente en ninguna universidad colombiana, el ultramacho ha devenido en feminista y se ha solidarizado con las mujeres de forma majestuosa.

Lo más preocupante de estos arrebatos momentáneos de personas que parecen una cosa pero son otra completamente diferente es que muchas mujeres sometidas que posan de liberadas y autónomas celebran y aplauden las frases del Genio y a través de este gesto parecen convalidar su triste estado de sumisión. Están tan sometidas  las hermosas y frágiles damiselas que aplauden al tirano.

Estado de la situación: un grupo de mujeres tontas y dependientes de machos proveedores, concentradas en su valor como hembras, bien peinadas, maquilladas y de buenas maneras aplauden al ídolo disfrazado de la versión masculina de Virginia Woolf.

Para comenzar recordemos un insulto clásico del maestro del chiste en Twitter:

infrahumano

Rosa Elvira Cely fue violada, empalada y asesinada en Bogotá y el maestro del humor elegante quiso hacer un juego con mi nombre y de paso desearme un destino parecido. Mi nombre es Elsy Rosas Crespo.

Lo peor de todo es que estos “chistes” son celebrados y aplaudidos por mujeres que se llaman a sí mismas Feministas con F mayúscula.

Veamos el discurso feminista -muy propicio para el día de la mujer- sobre la injusticia que se cometió con Carolina Sanín. El propósito de Javier Moreno es quedar ante el público en general como un hombre justo, bueno, racional y amante de las mujeres aunque no sean sumisas.

Se trata de una cadena de tuits escritos en ese orden:

La universidad de Los Andes (en su afán de complacer clientes) terminó pegándole severa validada al matoneo machista contra Carolina Sanín.

Parte de la razón por la que eso pasó es esa tendencia de las universidades de tratar a sus estudiantes como niños caprichosos a complacer.

Eso viene, por supuesto, como ñapa del modelo de negocio que resuelven seguir: uno donde la educación es un producto que se adquiere.

En vez de hacer énfasis en el aprendizaje se promueve la adquisición de “títulos” como objetivo: meritocracia a la medida de los ricos.

Y ahí seguirán entregados al matoneo contra mujeres camuflados tras la excusa de un supuesto humor que la universidad se niega a confrontar.

Porque el cliente siempre tiene la razón. Y al cliente siempre hay que sonreírle, así diga las atrocidades más destempladas.

Y bueno, Sanín es un blanco fácil porque a la clase elegante educada (a la que pertenece) la ve como un animal rabioso, fuera de control.

¿La razón? Sanín salta varias de las cortesías imbéciles que esa clase se inventó para distinguirse (por diseño) de la plebe ignara.

Dice vainas que “no se pueden decir”. No se “comporta”. Decepciona como mujer: no se queda encerradita en la jaula que le corresponde.

“Es que es muy inapropiada”, dicen. Alguien de su clase y distinción no puede hablar/comportarse públicamente de ciertas formas.

Y de ahí saltan suavecito a un “bien merecido” que dicen en voz baja pero sin remordimiento alguno.

Lo que le cobran a Sanín es la “falta de modales”. Un hijueputa con modales nunca deja de ser alguien respetable. A veces incluso admirado.

Y bueno, con hombres la falta de modales se tolera ocasionalmente, cuando alcanzan cierta dignidad sacerdotal.

Porque de los hombres se espera cierta brutalidad verbal, claro. Para enfatizar la hombría.

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Ahí termina el discurso de hombre bueno y justo con las mujeres vulneradas y para rematar retuitea a dos mujeres sometidas conscientes de su minusvalía:

Hagamos algo, mujeres: numeremos las veces que en nuestra vida nos juzgaron por no cumplir con las expectativas de ser mujer. Las leo.

He recibido los mensajes más machistas por el Día de la Mujer. Agradezco el detalle pero no han entendido un culo. Agregó está payasada.

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Como se puede notar todo queda en la apariencia, en la superficie. Es casi seguro que el maestro @infrahumano fue uno de los centenares de internautas que matoneó sin ningún asomo de compasión a Carolina Sanín y ahora, cuando la ve perdida y burlada, vencida y humillada, se solidariza con ella.

Lo peor de este “feminismo” disfrazado, ejercido por los hombres más machistas  y celebrado por las mujeres más estúpidas, es que hombres y mujeres se abrazan unos a otros y se sienten moralmente superiores sin ver lo que se oculta detrás de esos discursos en los que se impone la apariencia; aquí la verdad y la justicia pierden todo el sentido. Lo importante no es ser sino parecer y recibir muchos favs y RTs