Una bella historia de amor

– ¿La vas a embolatá?

-Ajá mami, a veces hay que explicar los chistes, cada quien lee desde su capacidad cerebral y su contexto.

 

Susana y José se conocieron como se conoce casi toda la gente: por casualidad.

Se miraron a los ojos de forma distraída y en ese instante supieron de una vez y para siempre (especialmente Susana) que su amor sería como en las telenovelas de la tarde, que sólo la muerte podrá llegar a separarlos aunque vivan a más de mil kilómetros de distancia y ella diga todo el tiempo que odia a los humanos, es asexual y sólo quiere ser su amiga.

Susana es lo que llamamos en Colombia con desparpajo una completa calienta huevos. No le da ni siquiera un beso aunque duerma en la misma cama con él y le respire en la nuca. Vino en diciembre pasado y eso hizo la muy villana durante una semana y el pobre José recurrió a lo divino y lo humano para ser todo un caballero con esta extraña dama a la que no le gusta el sexo pero le gusta dormir con hombres en la misma cama y hacerles cosquillas con los dedos de los pies.

José superó la prueba para no parecer machista, desconsiderado, hijo del heteropatriarcado, hombre elemental, simio lujurioso… y cuando Susana decidió regresar a su tierra  -estando ya en el aeropuerto-  le dio un beso en la boca y se fue.

Y a José sólo le quedó decir:

“Ay, mi corazoncito, qué es lo que quiere esta mujer, por qué juega así conmigo!”.

Está lejos, no quiere novio y no vive con él pero todo el tiempo está ahí en WhatsApp y en Instagram diciendo tú eres mi mejor amigo, me gustaría vivir contigo, me gustaría parchar contigo, probablemente me vaya a vivir a Bogotá, me dejarías vivir en tu casa, pero como amigos, sin sexo, podemos dormir en la misma cama, te puedo soplar la nuca pero anda, no seas machista, aunque esté desnuda en la cama contigo y te haga cosquillas con los dedos de los pies el sexo no me interesa, no seas machista, no pienses lo que no es.

¡Odio a los humanos!

Ella tiene la sartén por el mango porque desde el comienzo ha representado a la perfección el papel de mujer desvalida, triste y solitaria, un poco artista, un poco ida, un poco como Remedios la bella.  Juan es un hombre de naturaleza buena, un hombre que sabe ser compasivo y dulce, un poco heroico con las mujeres (porque también es bastante machista, como Susana).

José y Susana, Susana y José, son como anillo al dedo, el matrimonio no consumado, la pareja ideal, el sentimiento hecho carne, el perfecto idilio de amor al mejor estilo de las telenovelas que no he visto pero en las que sospecho lloran bastante.

Ella necesita un buen hombre que la comprenda y la salve, que le aguante todos los caprichos y juegos tontos y él estará siempre ahí soportando los caprichos y juegos tontos planteados por la princesa.

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El feminismo de Javier Moreno

Javier Moreno (en Twitter @infrahumano) ha sido uno de los hombres más implacables conmigo de forma gratuita, ha usado los peores términos para referirse a mis cualidades físicas, psicológicas e intelectuales y ahora, cuando Carolina Sanín perdió la tutela en segunda instancia y parece haber quedado de forma definitiva sin derecho a seguir siendo profesora en la  Universidad de los Andes y probablemente en ninguna universidad colombiana, el ultramacho ha devenido en feminista y se ha solidarizado con las mujeres de forma majestuosa.

Lo más preocupante de estos arrebatos momentáneos de personas que parecen una cosa pero son otra completamente diferente es que muchas mujeres sometidas que posan de liberadas y autónomas celebran y aplauden las frases del Genio y a través de este gesto parecen convalidar su triste estado de sumisión. Están tan sometidas  las hermosas y frágiles damiselas que aplauden al tirano.

Estado de la situación: un grupo de mujeres tontas y dependientes de machos proveedores, concentradas en su valor como hembras, bien peinadas, maquilladas y de buenas maneras aplauden al ídolo disfrazado de la versión masculina de Virginia Woolf.

Para comenzar recordemos un insulto clásico del maestro del chiste en Twitter:

infrahumano

Rosa Elvira Cely fue violada, empalada y asesinada en Bogotá y el maestro del humor elegante quiso hacer un juego con mi nombre y de paso desearme un destino parecido. Mi nombre es Elsy Rosas Crespo.

Lo peor de todo es que estos “chistes” son celebrados y aplaudidos por mujeres que se llaman a sí mismas Feministas con F mayúscula.

Veamos el discurso feminista -muy propicio para el día de la mujer- sobre la injusticia que se cometió con Carolina Sanín. El propósito de Javier Moreno es quedar ante el público en general como un hombre justo, bueno, racional y amante de las mujeres aunque no sean sumisas.

Se trata de una cadena de tuits escritos en ese orden:

La universidad de Los Andes (en su afán de complacer clientes) terminó pegándole severa validada al matoneo machista contra Carolina Sanín.

Parte de la razón por la que eso pasó es esa tendencia de las universidades de tratar a sus estudiantes como niños caprichosos a complacer.

Eso viene, por supuesto, como ñapa del modelo de negocio que resuelven seguir: uno donde la educación es un producto que se adquiere.

En vez de hacer énfasis en el aprendizaje se promueve la adquisición de “títulos” como objetivo: meritocracia a la medida de los ricos.

Y ahí seguirán entregados al matoneo contra mujeres camuflados tras la excusa de un supuesto humor que la universidad se niega a confrontar.

Porque el cliente siempre tiene la razón. Y al cliente siempre hay que sonreírle, así diga las atrocidades más destempladas.

Y bueno, Sanín es un blanco fácil porque a la clase elegante educada (a la que pertenece) la ve como un animal rabioso, fuera de control.

¿La razón? Sanín salta varias de las cortesías imbéciles que esa clase se inventó para distinguirse (por diseño) de la plebe ignara.

Dice vainas que “no se pueden decir”. No se “comporta”. Decepciona como mujer: no se queda encerradita en la jaula que le corresponde.

“Es que es muy inapropiada”, dicen. Alguien de su clase y distinción no puede hablar/comportarse públicamente de ciertas formas.

Y de ahí saltan suavecito a un “bien merecido” que dicen en voz baja pero sin remordimiento alguno.

Lo que le cobran a Sanín es la “falta de modales”. Un hijueputa con modales nunca deja de ser alguien respetable. A veces incluso admirado.

Y bueno, con hombres la falta de modales se tolera ocasionalmente, cuando alcanzan cierta dignidad sacerdotal.

Porque de los hombres se espera cierta brutalidad verbal, claro. Para enfatizar la hombría.

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Ahí termina el discurso de hombre bueno y justo con las mujeres vulneradas y para rematar retuitea a dos mujeres sometidas conscientes de su minusvalía:

Hagamos algo, mujeres: numeremos las veces que en nuestra vida nos juzgaron por no cumplir con las expectativas de ser mujer. Las leo.

He recibido los mensajes más machistas por el Día de la Mujer. Agradezco el detalle pero no han entendido un culo. Agregó está payasada.

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Como se puede notar todo queda en la apariencia, en la superficie. Es casi seguro que el maestro @infrahumano fue uno de los centenares de internautas que matoneó sin ningún asomo de compasión a Carolina Sanín y ahora, cuando la ve perdida y burlada, vencida y humillada, se solidariza con ella.

Lo peor de este “feminismo” disfrazado, ejercido por los hombres más machistas  y celebrado por las mujeres más estúpidas, es que hombres y mujeres se abrazan unos a otros y se sienten moralmente superiores sin ver lo que se oculta detrás de esos discursos en los que se impone la apariencia; aquí la verdad y la justicia pierden todo el sentido. Lo importante no es ser sino parecer y recibir muchos favs y RTs

Matrimonio y presión social

Hasta los 42 años viví sola y el hecho de vivir sola formaba parte de mi plan de vida: era una mujer emancipada, había leído todos los tratados de la feminista elegante, sabía lo que hacía y me sentía bien pensando en el pasado y en el futuro. Estaba orgullosa de mi inteligencia y de mi carácter para tomar decisiones de tal envergadura en una asquerosa sociedad en la que todavía se considera que la mejor carrera para una mujer sigue siendo el matrimonio y la maternidad.

Antes de los treinta la presión más fuerte de parte de mi prójimo consistía en convencerme de que tuviera un hijo, aunque sea un hijo en vista de que no desea un hombre. Una mujer sola parece no valer nada ante la mirada de mucha gente.

En vista de que me negaba a ser una devota esposa, podría darme el lujo de tener un hijo, de realizarme como mujer, de ser una madre ejemplar, una hermosa madre cabeza de hogar que sacrificó su vida y su juventud por amor, por sacar a su hijo adelante, sola. ¡Pobrecita!

Voy a cumplir dos años durmiendo todas las noches con un hombre al lado, no permanecemos como siameses porque él tiene su vida y yo tengo la mía, no me cuida ni me protege porque no necesito que me cuiden ni me protejan puesto que no tengo problemas de déficit cognitivo, porque trabajo y tengo definido el rumbo de mi vida desde hace mucho tiempo.

¡Pero qué peso tan grande me quité de encima sólo por dormir todas las noches con un hombre al lado!

Mi familia ha dejado de llamarme por teléfono y ahora son más escasas las invitaciones para divertir a la tía. Si la tía no iba a algún festejo lo tomaban como que la tía es un poco amargada; si la tía se divertía más de la cuenta debe ser porque su vida es tan miserable que se pasa de divertida cuando se reúnen con ella.

Los vecinos también me tratan con más respeto ahora, las señoras casadas han dejado de mirarme con recelo y los señores han dejado de mirarme con mirada pícara de soltera sin compromiso. De mujer necesitada de macho para que la caliente en estas noches tan frías.

Pero lo más cómodo de mi nuevo estado es la reacción de los lectores en Twitter. Hace dos años casi todo lo que escribía, el tono en que lo escribía se debía a que vivía sola, así interpretaban mi supuesta agresividad. Lo del novio es irrelevante: una mujer de 42 años no debe tener novio sino esposo o “compañero sentimental”, novio no, si tiene novio sigue siendo solterona. Por tener 42 años y vivir sola se daba por hecho que era depresiva, amargada, loca, sola, sin vida sexual, con dos o más gatos y muchas matas para consentir… Nada de eso es cierto, mi vida es más o menos igual a la de hace dos años, la gran diferencia consiste en que jugamos a la casita con Andrés y ha sido muy divertido, no es nada serio porque aquí no hay niños que le puedan poner seriedad, no somos una familia feliz.

Andrés y yo hemos sigo testigos de los dos tipos de trato durante nueve años. El ha estado ahí viendo cómo él es neutro, él no existe, él sólo es un hombre y su condición no cambia si está solo, si tiene novio, si vive con una mujer y si tiene gato. Pero una mujer de 42 años sin marido es un asunto muy particular.

Dos años de convivencia con un hombre me han puesto a pensar en la presión social tan fuerte que tienen las mujeres, en el sentimiento de valía que recae sobre ellas a partir de su estado civil. No importa si una mujer se siente bien estando casada o si se siente bien compartiendo su vida con un hombre, lo que importa es que viva con un hombre. Parece que no importara nada más.

Andrés es un hombre bueno, dulce y noble. No es celoso, agresivo, infiel, alcohólico ni depresivo. No afecta mi vida personal ni intelectual de ninguna manera y eso es maravilloso. Pero pienso en todas las mujeres que soportan hombres desagradables y malos, agresivos y machistas, hombres que saben que viven con mujeres que soportan todo tipo de malos tratos y saben que las mujeres soportarán hasta el último momento porque es más respetable una mujer con un hombre que una mujer sola, aunque la mujer sola viva en las mejores condiciones, aunque se sienta muy bien viviendo sola y no tenga necesidad de justificarlo.

¿Por qué es así de triste la vida?

Luis H. Aristizábal: “maestro” del aforismo en Twitter

Algunas personas impresionables se deslumbran cuando conocen Twitter, si completan mil seguidores sienten que tienen un pedacito de cielo y se toman por celebridades, empiezan a dar conferencias a nivel nacional e internacional tituladas:

Cómo ser buen tuitero y no perder seguidores en el intento.

Cómo influir en los demás con un trino bien pensado y estructurado.

Cómo lograr ser nombrado en el noticiero del mediodía o en La red.

Cómo ser condecorado en la revista Soho con un premio muy codiciado entre intelectuales colombianos: Tuitero del mes (si no logra ser condecorado en la revista Soho puede intentar en Arcadia o El Malpensante -A esos intelectuales también les gusta encontrar buenos aforistas online-).

Cómo escribir aforismos.

Cómo convertirse en poeta tuitero.

Cómo convertirse en novelista tuitero.

Cómo convertirse en pensador tuitero.

Cómo convertirse en humorista tuitero.

Cómo redactar noticias en Twitter.

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Si sólo contamos con 140 caracteres los mensajes deben ser breves. Las Mentes Brillantes descubrieron que Twitter es la herramienta perfecta para crear y copiar aforismos.

El gran aforista de Twitter es Luis H. Aristizábal, Luis es un tuitero relativamente nuevo y todavía babea ante el caudal inmanejable de inteligencia que destilan los usuarios (más si son mujeres, estudiantes, bellas, dóciles… jóvenes que ríen y lo hacen reír a él con sus travesuras de 140 caracteres).

Luis se siente en Twitter ante un templo de Sabiduría, pasa la mayor parte de su vida buscando aforismos y publicando otros (casi todos encontrados en proverbia.net). Cuando no está copiando aforismos está chateando con sus conquistas; cuando no está chateando con sus conquistas está recomendado libros o artículos hediondos de Héctor Abad Faciolince, Ricardo Silva Romero, Jorge Franco, Alberto Salcedo Ramos, Daniel Samper Ospina y demás amigos de El Malpensante, Arcadia, Soho, Semana, Cromos, TVyNovelas… Y cuando no está en Twitter debe estar reclinado en algún sofá pensando en alguna frase divertida o inteligente para tuitear más tarde o simplemente debe sertirse orgulloso de ser un gran intelectual y pensador tuitero.

El gran problema de los cazadores de aforismos y de mentes brillantes parece tener que ver con su particular idea de aforismo tuitero. No se dan cuenta de que es una contradicción: el aforismo es eterno, los tuits son pasajeros. Los tuits -por más poéticos o filosóficos que parezcan y por más que hayan sido escritos en un soporte que se conserva y que se puede recuperar y rememorar- pierden sentido fuera de contexto, tienen sentido sólo si son memorizados y repetidos por los usuarios y en esa medida no forman parte de la cultura escrita sino de la cultura oral y popular, la del humor y la vida práctica. La escritura en Twitter tiene poco que ver con la escritura de libros y la lectura de tuits tiene poco que ver con la lectura de libros de más de trescientas páginas.

Luis H. Aristizábal forma parte de la inmensa mayoría de ancianos rancios que leen y escriben en redes sociales como si escribieran y leyeran en papel. Esta gente pontifica en periódicos y revistas y se sienten con autoridad para pontificar en espacios virtuales también, repiten esquemas y son felices organizando listas y buscando genios, calificando y descalificando por el poder que les confiere ser escritor de reseñas en revistas tan rancias como ellos.

Colombia es país de alianzas estratégicas y la cultura no se salva de esta miseria. Casi todos están en Twitter, tienen miedo de no figurar en la página de moda en televisión, radio y prensa. No vale la pena nombrarlos, todos sabemos quiénes son.

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El hombre y la mujer

El hombre es la más lujuriosa de las criaturas;

la mujer se aprovecha de su lujuria.

Dios hizo para el hombre una mujer,

para la mujer algo que desear gracias a un hombre.

La mujer exalta;

el deseo sacrifica.

El hombre es el pene,

la mujer el juego,

el pene fabrica espejismos;

el juego produce risa.

El pene estimula,

el humor hace más llevadera la vida.

El hombre es fuerte por el pene;

la mujer invencible por las máscaras.

El pene parece convencer;

las lágrimas parecen conmover.

Hombre y mujer saben que ambos fingen y ambos fingen no saber nada del fingimiento del otro.

El hombre es capaz de todos los sacrificios por sobreponer el amor al sexo;

la mujer de todos los martirios por parecer una Pobre Mujer.

El heroísmo produce risa, el martirio también.

El hombre tiene la supremacía del pene sobre la razón;

la mujer la preferencia de lo que el hombre le puede ofrecer más que el hombre mismo.

La supremacía significa la fuerza del pene;

la preferencia representa el derecho a la risa.

El hombre es un genio para despilfarrar dinero con mujeres;

la mujer es un ángel que desea ser invitada por un genio.

El genio es inmensurable;

el ángel indefinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria mientras posee a una mujer,

la aspiración de la mujer es la virtud extrema mientras aparenta ser un ángel.

La gloria hace todo lo grande;

la virtud hace todo lo divino. Ni el hombre posee la gloria ni la mujer la virtud.

El hombre es un código;

la mujer un evangelio.

El código no aprende a corregirse,

el evangelio no cree en lo que parece profesar.

El hombre piensa que piensa;

la mujer sueña que sueña.

Pensar es tener en el cráneo una larva alimentada por el deseo;

soñar es tener en la frente una aureola falsa.

El hombre es un océano de espejismos;

la mujer es un lago un poco más real que el océano del hombre, más práctico.

El océano tiene la perla que adorna: una mujer inexistente;

el lago la poesía del zángano, que deslumbra.

El hombre es el águila que vuela bajo;

la mujer es el ruiseñor que canta para seducir al hombre disfrazado de águila.

Volar es dominar el espacio imaginario,

cantar es conquistar el alma de las masas analfabetas.

El hombre es un templo para él mismo;

la mujer es el sagrario en el que cree el hombre.

Ante el templo nos conmovemos;

ante el sagrario nos arrodillamos.

En fin:

El hombre es el hombre y la mujer la mujer y Víctor Hugo con su poema El hombre y la mujer no me parece precisamente un Genio que amó a las mujeres.