¡Esa Señora!

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Feminismo pop

Gracias al nuevo plagio de Catalina Ruiz-Navarro regresó a mi vida Virginia Mayer para insultar y amenazar sin medida ni decoro. Primero desde Twitter, después desde Publimetro y ahora aparecieron las dos amigas en actitud desafiante en Blu Radio hablando de feminismo pop. No hablaron más de cinco minutos y las conclusiones fueron contundentes: Catalina cree que el feminismo es chévere y Virginia dijo que es chévere ser perra, aunque no ejerza.

Llevaba más de seis meses sin oír radio y aunque me escandalizó el bajo nivel del discurso de las mejores amigas me causó más desazón el programa en general, el nivel tan bajo en que ha caído la radio colombiana. Crecí oyendo radio, era mi gran pasión, la radio colombiana era digna y elegante. Ahora, igual que con el periodismo impreso, parece que está en las peores manos y a pesar de que haya renunciado a oír las voces más desagradables revelando las mentes más obtusas no deja de ser triste que esté muriendo de la peor forma, en las peores manos y con los peores invitados.

Las feministas no hablaron de feminismo y nada dijeron del pop, sospecho que estas imágenes deben encarnar el feminismo pop a la colombiana:

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Carta abierta a Virginia Mayer

Desde hace aproximadamente dos meses salió al descubierto el plagio de su amiga Catalina Ruiz-Navarro en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para ejercer como Filósofa. Un plagio de cuarenta páginas que se puede comprobar en menos de una hora. El descubrimiento no fue mío sino de una persona o personas que no conozco y hasta donde tengo entendido tienen como propósito denunciar la deshonestidad y la mentira en intelectuales colombianos de toda pelambre; tengamos en cuenta que no es la primera vez que la descubren cometiendo este delito tan grave y es de toda la importancia el asunto, más si tenemos en cuenta que es feminista, periodista, mujer empoderada y abanderada de la denuncia y la justicia. Es muy grave que ella sea la maestra del plagio y todo siga igual, como si nada. Ni El Espectador, ni la Javeriana ni ella han pronunciado una sola palabra al respecto.

El interés de esas personas que denunciaron el plagio coincide con mis intereses y la única persona que ha opinado sobre este nuevo descubrimiento es usted; lo que llama la atención es que no le ha respondido a los administradores de la página que denuncia los plagios sino que me ha respondido a mí con agresiones de todo tipo. Primero me insultó con las peores palabras desde su cuenta de Twitter y ahora intenta intimidarme desde su espacio en https://www.publimetro.co/.

Entiendo que usted ame y admire a Catalina Ruiz-Navarro a pesar de que la han descubierto ya en dos plagios comprobados. Usted confunde el aprecio y la amistad hacia ella con el odio, el insulto y el deseo del peor sufrimiento para mí, como si una cosa tuviera que ver con la otra. En vez de pedirle explicaciones a su amiga sobre el delito cometido me convierte a mí en culpable y para acusarme no recurre a lo que escribo en este blog que usted tanto desprecia sino que rebaja usted la injuria, la calumnia, la amenaza a niveles de panfleto de grupo paramilitar. Yo creo que es muy preocupante lo que usted está haciendo en contra mía y aunque diga que no me está amenazando creo que no es una broma ni un juego literario lo que usted está haciendo a costa de mi nombre y exponiéndome a que si no lo hace usted anime a otras personas a agredirme físicamente, a hacerme daño de todas las formas posibles.

Ya sabe usted que mi bandera es la justicia y la honestidad intelectual, desenmascarar a los farsantes, a los grupos de amigos que se aplauden sus pésimas obras, a los que se toman por librepensadores, almas libres, amantes de la libertad de expresión cuando en realidad son algo completamente diferente, gente que representa un papel para parecer seres humanos admirables. ¿Usted ha pensado en las consecuencias que su ejercicio en contra mía arroja en un país como Colombia?: la muerte en la mayoría de los casos. Usted no acusa a Catalina Ruiz-Navarro porque es su amiga, como es amiga de los medios y los intelectuales que la protegen, pero el silencio de esos amigos poderosos no es tan peligroso como sus palabras y sus amenazas.

El director de https://www.publimetro.co/, el influyente y poderoso Alejandro Pino Calad, le abre un espacio en su medio y la felicita por la intimidación, le pregunto por qué le concede tantos privilegios a usted para atacar desde un medio a una sola persona y como era de esperarse él dice que no me conoce, no sabe quién soy yo y no entiende cuál es el problema, se aplica la ley del silencio como si se tratara de una película de la mafia y eso es muy preocupante porque no estamos hablando de coca ni de traquetos sino de periodismo, plagio, feminismo, decencia, honestidad intelectual…

¿No le parece que ese ejercicio que usted y sus amigos están ejecutando en contra mía es la materialización perfecta del abuso de poder en contra mía, una persona que apenas tiene este medio para expresarse, una pobre señora que anda a pie, no tiene escolta y no cree en los procesos judiciales en Colombia porque si no hemos podido comprobar que Alvaro Uribe Vélez está relacionado, por ejemplo, con falsos positivos, no creo que sea fácil llegar a la conclusión de que usted está cometiendo varios delitos en contra mía aunque no mencione mi nombre y aclare después de amenazarme de la forma más intimidante y violenta que no se trata de una amenaza. ¿Cree que por no escribir mi nombre y por afirmar y luego negar queda eximida de los delitos que está cometiendo?

Los deseos de Virginia Mayer

Y luego de haberla olvidado durante unos tres o cuatro años, todavía me provoca coger a golpes con un bate con alambre de puas oxidado a la triple hija de puta que me acosa y me calumnia en Twitter. Quiero dejar muy claro que esta no es una amenaza, pues yo no soy una persona violenta (aunque sea muy agresiva), pero le deseo el sufrimiento más salvaje que pueda soportar. No quiero que se muera, quiero que viva para sufrir más que Jesucristo clavado en el madero. Tampoco la voy a nombrar, aunque hoy sea generosa por darle un espacio en esta columna. No la voy a ayudar a que logre lo único que tiene en la vida, y es tráfico para el blog de mierda en el que calumnia a todas aquellas personas que –a diferencia de ella- sí tenemos una carrera gracias a nuestras letras.

https://www.publimetro.co/co/columnas/2017/09/14/me-muerden-se-envenenan.html

 

Amenazas violentísimas de Virginia Mayer

Desde hace más de un mes corre el rumor de que Catalina Ruiz-Navarro plagió cuarenta páginas en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para obtener el título de filósofa. La investigación sobre el plagio -que es muy fácil de probar- no la hice yo sino el portal http://www.plagiosos.org.  Hace una semana apareció Virginia Mayer y me maltrató de la peor manera porque sentía que estaba atacando a su amiga. Ahora me amenaza de forma muy violenta en su columna en https://www.publimetro.co/. Amenazas directas contra mi integridad física sin nombrarme.

Me parece gravísimo que un medio permita que se publiquen este tipo de amenazas y que esta persona- que evidentemente necesita tratamiento psicológico- use ese medio para intimidar y amenazar.

Esta es la columna

https://www.publimetro.co/co/columnas/2017/09/14/me-muerden-se-envenenan.html

Hoy -14 de septiembre- es mi cumpleaños, mi día favorito del año. Debería –quizá- estar escribiendo una lista de todas las cosas que agradezco. Pero aunque ahora hago un esfuerzo por cuidarme, no me he enamorado de la vida. Todavía hay noches en que me siento un grano de arena cuando pienso en que Mazuera -mi hermano del alma- ya no está vivo, y en lo asqueroso que es el mundo. Yo no me voy a enamorar de la vida, no soy de esas personas. No estoy cableada para ser un ser zen, soy impulsiva y torpe, soy demasiado consciente. Y no puedo dejar de ser crítica, no puedo hacerme la ciega y la sorda, no puedo dejar de sentir ira por la estupidez ajena. Ya quisiera que mi vida mejorara durante los cuatro días que el Papa visitó Colombia. Ya quisiera yo ser bruta para vivir feliz, brincos diera. Pero me creo inteligentísima (a pesar de tener claro que cuando repartieron la inteligencia emocional seguramente estaba en el baño).

Todavía siento odio infinito cuando veo imágenes de las Kardashian o las Jenner infectando a la humanidad, y quisiera que las matara el Ebola. Todavía no soy capaz de oírle la voz al Presidente de Estados Unidos y cada vez que le veo la jeta siento que me va a dar una embolia. Y luego de haberla olvidado durante unos tres o cuatro años, todavía me provoca coger a golpes con un bate con alambre de puas oxidado a la triple hija de puta que me acosa y me calumnia en Twitter. Quiero dejar muy claro que esta no es una amenaza, pues yo no soy una persona violenta (aunque sea muy agresiva), pero le deseo el sufrimiento más salvaje que pueda soportar. No quiero que se muera, quiero que viva para sufrir más que Jesucristo clavado en el madero. Tampoco la voy a nombrar, aunque hoy sea generosa por darle un espacio en esta columna. No la voy a ayudar a que logre lo único que tiene en la vida, y es tráfico para el blog de mierda en el que calumnia a todas aquellas personas que –a diferencia de ella- sí tenemos una carrera gracias a nuestras letras.

La única manera para que deje de sentir rabia es que me vuelva adicta a la anestesia, o que me arranque los ojos y las orejas.

Hace unos días leí en Facebook el post de una guapa con la que trabajo en que criticaba a la gente privilegiada que se queja de la vida. Como yo, que soy una privilegiada porque nací en la cuna que nací. Porque eso de que uno elige a sus papás me parece la pendejada más estúpida que he oído, y eso que he oído cualquier cantidad de estupideces. Yo no vengo de plata, puede que me crea muy gomela, pero no tengo nada a mi nombre además de mis deudas. Lo que tengo me lo he ganado trabajando, y por eso considero que tengo derecho a quejarme de todo lo que me rodea.

Claro que tengo mucho que agradecer, pero en este momento solo me provoca despotricar y vomitar el amargue que me causa el mundo. En este preciso momento hago fuerza para no comerme una hamburguesa, porque ahora pretendo ser una de esas personas que solo come delicias los fines de semana. Una de esas personas que preferiría estar trabada todo el día buscando que así duela menos estar viva, pero que pretende sobriedad y miente cuando le preguntan si volvió a fumar. Soy de carne y hueso, soy débil. Jamás me ha dado miedo mostrarme vulnerable y hoy no será la primera vez. Hoy será otro día. Hoy es mi cumpleaños, hoy me maquillo con escarcha en la cara y soy la reina.

Por: Virginia Mayer / @virginia_mayer

Mensajes de los lectores

Yo también le estaba qué día escribiendo un comentario similar y no sé, me ocupé en otra cosa y olvidé terminarlo y enviarlo. Lo que pasa es que casi nadie la retuitea ni le comentan mucho porque a sumercé le agrada usar a cualquiera para practicar lapidación y empalamiento. Yo la dejé de seguir aunque últimamente eso que me desagrada de usted ya no lo hace tanto… pero para qué hablar mierda, fijo, después de leer este comentario, sube fototeta, arma la masacre y se ensalza en su magnánima proeza. En fin, usted es como quiera ser. Yo prefiero leerla sin seguirla por salud. Me agrada lo que escribe despeinada y desarmada, solo con su más íntima honestidad de filo venenoso.