Mensajes de los amigos de Catalina Ruiz-Navarro

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¿Para qué sirve la crítica literaria?

Apareció una nueva defensora ilustre de Catalina Ruiz-Navarro: Adriana Cooper. Escribió una columna sentimental en la revista Arcadia sobre el valor de lo pequeño y lo que de verdad importa. Nada dijo sobre los 53 pares de comillas que faltan en cuarenta páginas del trabajo de grado que Catalina presentó en la universidad Javeriana para ejercer como Filósofa y en vez de pedirle explicaciones a ella termina dando a entender que Mario Jursich es una mala persona porque le explica a Catalina Ruiz-Navarro en dos ocasiones que no sabe leer literatura y que debe dar explicaciones sobre su monumental plagio.

Ante la imposibilidad de defender lo indefendible la nueva amiga de Catalina Ruiz-Navarro apeló a las emociones, a la bondad, a que vinimos al mundo a darle besos, abrazos y palmaditas en la espalda a nuestro prójimo y que la crítica literaria no sirve para nada porque todos tenemos defectos y si necesitamos manifestar un sentimiento negativo acerca de otro ser humano debemos hacerlo con palabras dulces y en privado para no herir las fibras más sensibles del otro y para que nosotros ascendamos un paso  en nuestro Camino hacia el Cielo. Pura palabrería estúpida de libro de autosuperación para evadir lo que de verdad importa: el plagio de cuarenta páginas y la deshonestidad intelectual de Catalina Ruiz-Navarro.

Busqué información en internet sobre esta erudita y descubrí que es tan polifacética como Catalina Ruiz-Navarro: publica en seis o siete medios y posa de crítica. Ante intelectuales tan poco rigurosas como ella y tan feministas en el peor sentido de la palabra -entendiendo como feminismo defender a las mujeres por su condición de mujeres aunque no tengan talento para nada (la famosa sororidad)-, ante posturas tan lamentables ante la crítica sería preferible que no existiera porque duele mucho saber que personas con supuesta formación académica tengan una idea tan fuera de lo académico, de lo que es el arte y cuál es la función de la crítica y los críticos.

Adriana Cooper asume las obras como cositas lindas y parece no imaginar que si Catalina Ruiz-Navarro se presenta como crítica literaria y maestra en artes visuales uno como lector esperaría que supiera apropiarse de estas obras pensando en las famosas reglas del arte, en la historia y la tradición; uno esperaría de parte de ella interpretaciones pertinentes de las obras que aborda y nos encontramos siempre con su falta de inteligencia, su nula capacidad de análisis, su incipiente formación en teoría y crítica. Catalina y Adriana deberían entender de una vez por todas y para siempre que si quieren acabar con el machismo y con el heteropatriarcado lo primero que deben hacer es empezar a estudiar en serio, repetir las carreras profesionales que hicieron y dejar de creer que los sentimientos y las intenciones están por encima de los hechos, la racionalidad, la teoría y el análisis riguroso de las obras de arte teniendo en cuenta el contexto. Esas son lecciones que se aprenden antes de terminar el cuarto semestre en una carrera de literatura o de artes visuales.

A continuación la parte final del texto de Adriana Cooper, la primera no me interesa mucho. Lea, amable lector, y saque sus propias conclusiones:

“Después de leerlo surgen preguntas: ¿Son necesarios tantos adjetivos y además negativos, para referirse al intelecto de una persona? ¿El hecho de que alguien se equivoque invalida todo su aporte intelectual previo? ¿Juzgamos a la gente con fuerza en el ámbito académico para validar un prejuicio inconsciente que tenemos, quitarnos una incomodidad hacia una situación que nos refleja esa persona, cobrarle algo, o simplemente para sentirnos superiores? ¿Se justifica la vergüenza pública producida por un texto, o hubiera sido más efectivo hablar con esa persona en privado para entender mejor su punto de vista o manifestarle una sugerencia o desacuerdo? ¿Necesita García Márquez que lo respaldemos con tanto ahínco cuando su talento ya hizo que sus obras se defiendan hasta la eternidad? ¿Las respuestas están afuera o dentro de nosotros mismos?

Algunos escritores experimentados suelen recomendar esto a sus alumnos cuando empiezan a escribir cuentos, y algunos autores sin mentor lo hicieron por instinto: “No juzgue al personaje con adjetivos ni incluya reflexiones críticas con el fin de orientar al lector hacia esos juicios para que los ratifique, porque el lector por sí mismo hará su propia interpretación”. Lo mismo podría aplicar a otras situaciones de la vida”.

http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/adriana-cooper-sobre-catalina-ruiz-navarro-y-mario-jursich/67237

Día de la Virgen (mensajes de los lectores)

Es cierto, como ramas de un árbol antiguo, como una extensión de su sensibilidad y originalidad, descrito de una manera tan bella por usted. Sería mejor no escribirle, soy una visitante lejana y anónima, pero me pareció tan hermoso este escrito que quiero manifestarle que la sigo leyendo, que no me pude despegar de sus letras aunque lo intenté mucho. Alguna vez le dije que mi amor a usted podría soportar tsunamis y terremotos y descubrí que es cierto. Es un amor asexuado y puro que se quiere embriagar con el perfume que usted emana, pero ese perfume es su intelecto, sus ideas, el fluir de su inteligencia, creo que amo la forma en que construye su pensamiento y esa interconexión cerebro neurona mano lápiz, y en ese instante cuando todo se traduce en la escritura, yo me sumerjo con avidez y curiosidad. Yo siento que mi hilo con usted es inquebrantable que pude superar los avatares y disgustos del verano pasado. Mi error más grande fue obsesionarme con su cotidianidad, que imaginé todos los espacios de su vida, que leía y releía textos como estos, donde describe lo que realmente disfruta, su gran sentido de observación y por eso es que esto es irrompible. Usted me dijo alguna vez que sus amistades eran largas y complejas, como con el muchacho de las manos lindas, quizás con sus lectores sean de la misma manera. Yo conozco las capas de su alma a través de la escritura y sé que es bondadosa y no me odia. Cuando vuelva a Bogota, en la hemeroteca me sentaré a leer mi ensayo favorito, el que usted escribió acerca de la melancolía, y me la imaginaré a usted bajando las escaleras con su pelo corto ondulado, su gran sonrisa, sus zapatos lustrosos, y le preguntaré algo sencillo como si ya compró lavadora, cuál es su café favorito, o los gatos cerca de su casa. Pero no me lo va contar a mí, se encontrará con él y tendrán una sesión esotérica, rara, mística, reirá, y vivirá con esa filosofía que me agrada tanto. Le deseo lo mejor para el 2018 espero que publique Amando a Elsy odiando ensayista, yo simplemente la hubiera puesto Amando a Ensayista. Supongo que él escribirá el prologo, ustedes son seres especiales y sé que lo saben.
Felices fiestas
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Las manos

Nunca me había fijado en unas manos porque no soy de andar mirando manos, lo que me gusta es hablar. Pero un día hablando las vi y pensé que eran las manos más bonitas que había visto en la vida. Le dije y me contó que varias mujeres se habían puesto igual de nerviosas ante esas manos y sentía las miradas de deseo. Uno las ve y se imagina las caricias, me imagino que a todas les pasa pero la mayoría se quedan con la curiosidad intacta. Después supe que las manos hacen juego con la boca, los besos y la pasión y es imposible saber cuál es la estrategia que hace que las mujeres desarrollen esas habilidades infalibles para descubrir un buen amante y les cueste tanto trabajo desintegrar el átomo.

Después me contó que lo suyo no es el amor de pareja sino el autoamor, la estimulación apasionada con él mismo a través de sus manos y yo me lo imagino solo con su soledad y  su corazón apasionado, su alma de poeta con los ojos cerrados entregado al placer solitario y siento que es tan sibarita como yo, aunque yo prefiero comer, dormir, caminar, descansar y ver sufrir al prójimo que complacerme con ese tipo de emociones; en ese terreno prefiero compartir con alegría.

A veces toca la guitarra y canta y me envía los audios y de nuevo me vuelvo a imaginar las manos en ejecución apasionada y alcanzo a sospechar cómo es la intensidad del placer que experimenta con la música y siento que disfruta de la soledad tanto o tal vez un poco más que yo porque es mucho más polifacético. Yo sólo sé digitar.

Esta semana supe que escribe cuentos o ideas fantásticas que se le pasan por la mente y cuando me dijo que escribía los textos a mano y luego los pasaba a la pantalla terminé de convencerme de que esas manos son mágicas y tanta belleza no es gratuita sino que se trata de unas manos que hablan más que los ojos y la boca.

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Sobre la soledad

Hay muchas frases sabias sobre la soledad:

La soledad es la suerte de los espíritus excelentes. Son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos. El hombre solitario es una bestia o un dios. El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo. La soledad es la gran talladora del espíritu…

El 95% de las frases sabias sobre la soledad son escritas por hombres y hacen pensar en El hombre, en la soledad del hombre no sólo como especie sino como género. Un hombre solo es un Dios, un sabio, un maestro, un poeta… Una mujer sola es una mujer abandonada, digna de la compasión y el asombro de vecinos, familiares, colegas y amigos. ¿Vive sola y no es infeliz? ¿Cómo hace? ¿No se aburre?

Nadie se imagina a una mujer que lleva casi treinta años viviendo sola en actitud de sabia sino que inspira miedo y lo digo por experiencia propia. Mi hermano menor dice que no se puede confiar en la gente que vive sola, los vecinos se sienten atacados porque no los miro ni los saludo y los niños me miran con temor y reverencia, como si se hallaran ante la bruja del 71 hecha carne, una  bruja risueña que no se ríe con ellos sino de ellos y con las escasas visitas que recibo: dos amigos hombres (que toman por mis múltiples amantes según su mirada desorbitada de vecinos confundidos) y hermanos y sobrinos que pasan por la casa de la bruja alegre dos o tres veces durante el año.

Pocas mujeres asumen la soledad como centro de su vida por más que lo intenten y no saben de lo que se pierden. Viven con esposos, hijos, hermanos, madres o tías; tienen animales, plantas, peluches, dildos, muñecos inflables, telenovelas, series, vecinas chismosas, familiares insoportables y mueren sin saber lo que llama el sabio salir de la minoría de edad, mueren sin saber lo que significa dejar de ser tratadas como niñas,  madres o enfermeras.

Muchas de estas pobres mujeres desvalidas y temerosas se llaman a sí mismas feministas y uno no sabe si reír o llorar.

Deleuze y Olímpica Estéreo -a propósito del humor involuntario de Catalina Ruiz-Navarro

Han pasado más de cuatro meses después de que se comprobó el plagio de Catalina Ruiz-Navarro en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para pontificar como filósofa y a medida que pasa el tiempo se vuelve más divertida la historia porque se han agregado nuevos ingredientes que han hecho devenir a Cata en cómica, el sueño frustrado de Carolina Sanín.

El pronunciamiento de Mario Jursich en Facebook dinamizó la historia porque muchas personas consideraron que si alguien como él se pronuncia sobre los 53 pares de comillas que faltan a lo largo de cuarenta páginas entonces debemos empezar a hablar en serio del asunto porque dejó de ser la intriga de una señora chismosa y envidiosa, es decir yo, y se convirtió en un asunto que a todos nos debe indignar y debemos tratar de forma seria, con altura.

Llevamos dos semanas de indignación y creo que sirvió de algo porque se pronunciaron dos grandes personalidades de los medios que minimizaron el plagio de Catalina y exaltaron sus cualidades humanas, su simpatía, su actitud de mujer moderna y su espíritu frentero. Fidel Cano Correa (director de El Espectador) considera que un plagio viejo -de hace diez años- es una especie de travesura de Cata, que debemos olvidar y perdonar porque era joven e inexperta. Eso es lo que da a entender y remata diciendo que aunque no es una intelectual rigurosa a él le gusta su estilo y no la va a castigar.

Luego Matador (caricaturista de El Tiempo), la defendió con estas palabras: Apoyo a escribe bien y tiene criterio. Acusarla de plagio desde un portal web, es una celada rastrera.

Fidel Cano y Matador no ven el plagio como delito, deshonestidad intelectual y falta de ética sino como una tontería sin importancia y la pregunta que nos hacemos quienes observamos desde la barrera es por qué los hombres poderosos del periodismo protegen y defienden a Catalina Ruiz-Navarro de forma condescendiente, como en actitud de hermanos mayores y si esa actitud no entra en contradicción con el hecho de que ella se presente como feminista empoderada, autónoma e independiente.

También apareció un psiquiatra no tan reconocido y considera que quienes le piden explicaciones a Catalina Ruiz-Navarro tienen un problema de narcisismo, están enfermos y la atacan por su condición de mujer.

De la revista Arcadia le enviaron una entrevista a Catalina Ruiz-Navarro y @jmalaparte tuvo la gentileza de sintetizarla para nosotros y nuestra risa involuntaria:

Le preguntamos a Catalina por el plagio.

–¿Usted no plagió, verdad?

–No.

–¿Nunca se le ocurriría eso?

–No.

–¿No poner comillas ni citar no es plagio?

–No.

–¿Fue un descuido?

–Si.

–¿La atacan por feminista?

–Sí.

–Gracias por aclarar las cosas.

–Gracias por aclarar las cosas.

Y otro tuitero descubrió un nuevo talento en la feminista de moda: Qué ternura: modifica su acento en función de su público. Antier era chilanga, ayer gomela bogotana, hoy costeña. Por fin entendí el concepto del feminismo pop.

Hoy Catalina publicó su columna de El Espectador y descubrimos que le fascina oír Olímpica Estéreo y entonces nos imaginamos a Deleuze saltando de su tumba no precisamente para perrear con la feminista sino ante el asombro de lo que terminaron haciendo con sus libros.