¿Por qué es tan absurdo corregir la ortografía en Twitter?

La ortografía es un aprendizaje técnico, nadie nace sabiendo ortografía, y saber ortografía no nos convierte en genios, sabios ni eruditos. La ortografía es una especie de código no muy diferente al código matemático y la diferencia entre las matemáticas y la ortografía es que la ortografía se aprende leyendo con atención y con un buen libro de gramática y estilo, mientras que aprender matemáticas es un proceso mucho más complejo y nadie se jacta de saber matemáticas en Twitter porque es un código usado y comprendido por pocos mientras que la lengua es un código común del que podemos hacer uso todos aunque no sepamos escribir.

En las redes sociales prevalece el mensaje sobre el código, puedo escribir la ortografia no nos comvierte en jénios y nadie se hiso savio porque sabia la diferencia entre v de burro y b de vaca y cualquier persona puede entender el mensaje que quise expresar de forma cabal.

Hay gente que presume de sabia porque sabe varios idiomas y escribe de forma correcta; lo que esas personas no saben -precisamente porque no son genios- es que existen correctores de estilo y traductores, personas con un conocimiento específico que se constituyen en auxiliares de los verdaderos sabios, las personas con ideas originales y talento. El talento es genético y la ortografía es un aprendizaje técnico, la gente que se jacta de saber escribir porque sabe ortografía es gente sin talento y para fingir que lo tienen humillan a quienes se equivocan para consolarse de alguna manera con la idea errada de que son superiores a los demás.

El hambre se quita comiendo, la sed se quita bebiendo y el estilo se pule escribiendo. Si una persona inteligente aprende a escribir puede convertirse en artista y el más tonto de los tontos puede conocer la lengua a la perfección pero si no tiene talento para escribir, si no tiene nada original que decir, si no sabe de ritmo ni de gracia, terminará convertido en un simple profesor de español, en una persona que conoce el orden en que se van encadenando las palabras y nada más. Cuando una persona sabe escribir pero no tiene talento termina escribiendo textos que saben a beso de boba, puras babas.

En Twitter pocas personas escriben de forma correcta y se jactan de ese aprendizaje técnico, esas personas casi nunca brillan por sus ideas sino por su actitud, por la forma en que persiguen y humillan a quienes cometen errores. Pensemos en Carolina Sanín matoneando a Gustavo Petro por una coma para pensar en un enano agrandado tratando de derribar a un gigante. Este tipo de actitud provoca en la gente una mezcla de risa, pena ajena y ternura porque Petro puede cometer todos los errores de ortografía que se le antojen y se los perdonaremos de aquí a la Eternidad porque se trata de una mente brillante,  un hombre valiente, arriesgado y divertido que no vive de la apariencia sino que tiene fondo.

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El discurso del abogado del Río cuando terminó la primera temporada de Matarife

Los amigos son esa familia que a diferencia de la imposición de la naturaleza uno  escoge de manera voluntaria y estoy absolutamente convencido de que aquí tengo a grandes amigos: Juan Trujillo, Daniel Mendoza, Augusto Ocampo, el mismo Levy; de alguna manera hemos podido integrarnos de una manera absolutamente coordinada y creo que el verdadero impulso que nos une es la necesidad de una sociedad mejor, una sociedad además que destruya ese penoso materialismo democrático que estamos viviendo donde todo, absolutamente todo, tiene un valor mercantil y debemos empezar a destronar ese criterio y darle en realidad a las cosas su verdadera esencia, saber distinguir entre valor y precio, que además es una diferencia fundamental y que las palabras y los hechos vayan de la mano porque casi siempre las palabras van por un lado y los hechos por el otro, como dice Eduardo Galeano, a veces nunca se encuentran. Es una invitación a eso fundamentalmente, a renovarnos como sociedad, a renovarnos como seres humanos y agradecer la amistad fundamental de un hombre como Daniel Mendoza, que lo considero un verdadero rebelde, un hombre que de alguna manera desde su corazón, porque además estoy convencido de que es un hombre que por más poder, valentía y rudeza, habita una gran nobleza en su corazón y eso de alguna manera lo hace un amigo fervoroso y leal con las causas y para mí es un privilegio estar rodeado no sólo de Daniel sino de Juan y de Augusto. 

Levy Rincón y las redes sociales en tiempos de pandemia

Después de cinco meses encerrados, en espera del pico de la pandemia y la segunda ola, los colombianos estamos resignados a trabajar desde la casa y a comunicarnos con familiares y amigos a través de llamadas telefónicas. La universidad ahora es en línea, la revista Semana se convirtió en un programa permanente en YouTube, Caracol instaló las cámaras de televisión en la casa de los periodistas y muchos internautas interesados en política ven todas las noches debates de las figuras más renombradas y los escándalos más deliciosos.

Nadie puede quejarse ahora de que no tiene tiempo libre, lo cogió el trancón o le dio pereza salir porque estaba lloviendo. Tenemos la mejor programación en línea en vivo y en diferido desde el lugar más acogedor para cualquier ser humano que se jacte de serlo: la casa, el  lugar donde somos nosotros mismos porque no estamos acosados por el juicio de la mirada ajena, el aliento putrefacto del intelectual con el que nos podríamos cruzar en el espacio público o la persona impertinente que aparece de la nada y nos daña la tarde. Para las personas sensibles y delicadas es la actitud de los demás la que nos saca corriendo espantados de los eventos multitudinarios tan propicios para la mentira, el engaño, la falsedad y la zalamería.

La caída de Aída Merlano y su confesión desde Venezuela no fue nada al lado de la Ñeñepolítica, la detención domiciliaria de Alvaro Uribe Vélez y el fenómeno de redes llamado Matarife. Esos eventos y otros han sido ampliamente debatidos en las redes sociales y gracias a la generosidad del tiempo libre podemos solazarnos todas las semanas viendo al abogado del Río, al abogado Cancino, a Petro, a Morris, a Cepeda y ahora a  Fernando Vallejo en Los Danieles. Nuestra educación política se está forjando con altura y de forma relativamente barata gracias a las delicias de las redes sociales que se han convertido en una excelente oportunidad para que  brillen las ideas y los valores más que las formas y la influencia. Es tan propicia la pandemia para ser dueño de su propia educación que estoy tentada a ofrecer cultura para todos, Bourdieu y Bauman al alcance de los niños. La pandemia es el pretexto perfecto para experimentar nuevas formas de aprendizaje y transmisión de información.

Después de cinco meses de confinamiento dejó de importar el sitio a donde llegas, si llegas en carro, en taxi o en buseta, la marca y el color de tus zapatos, la ropa que llevas puesta y los amigos que frecuentas. En ese desvanecimiento de las formas está brillando una joven promesa del periodismo que vine a conocer apenas hace unos cuatro meses, se trata de Levy Rincón. Levy está totalmente sintonizado con Daniel Mendoza, Julián Martínez, Gonzalo Guillén y Miguel Ángel del Río Malo, estos señores están en una especie de cruzada contra la injusticia y la ceguera en la que vive este pobre país desde su fundación y todos coinciden en que el gran artífice del desastre reciente es Alvaro Uribe Vélez. Ninguno de ellos sabe lo que es el miedo y están obsesionados con la verdad, la equidad y la justicia.

Levy tiene un canal en YouTube llamado Notiparaco y en cuatro meses logró lo que ningún youtuber colombiano ha logrado en diez años. Sus debates y sus entrevistas son vistas de forma masiva en vivo y en diferido y lo que más seduce es la forma en que trata a sus invitados, es uno de los pocos periodistas sin formación como periodista que deja hablar a la gente y además crea el ambiente propicio para que se expresen con tranquilidad. En Twitter escribe poco pero de forma contundente, estamos acostumbrados al cierre de sus tuits con un ¡Gran hijueputas! o un ¡Malparidos!, aquí le  va tan bien como en YouTube y sospecho que también le va muy bien en Facebook. Levy es una absoluta revelación, el influencer que estaba esperando desde hace mucho tiempo, estaba a punto de perder la esperanza.

La  intelectualidad más rancia de este pobre país sin esperanza lo atacó pero el tiro les salió por la culata porque hoy es mucho más grande que hace un mes. Este joven sin formación académica y sin amigos influyentes invita a su programa a los políticos, abogados y analistas más prestigiosos del país y ellos aceptan encantados; cuando el programa es en vivo hay hasta 22.000 personas conectadas a las 11 de la noche. Nunca nadie en Colombia logró convocar en un espacio físico a las tres de la tarde a más de quinientas personas teniendo dos doctorados, veinte viajes y quince libros publicados. Lo de Levy es una bofetada a nuestra rancia intelectualidad colombiana. Mi sueño es que aparezca más gente como él porque Colombia merece otras voces y otras estéticas.

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Claridad mental en tiempos de oscuridad

Soy una observadora natural del comportamiento humano y varias veces he pensado que no debí estudiar literatura sino psicología para ver mejor, para saber cómo ayudar a las personas que sufren, aunque también sé que cada quien se salva a sí mismo y  mucha gente es su propio verdugo.

Desde hace unos quince años he visto personas derrumbarse. El desastre que estamos viviendo en 2020 desencadenó la caída en la que veníamos desde hace ya bastante tiempo, desde 1970 para quienes conocen temas relacionados con todo tipo de crisis. La peor pesadilla consiste en que a pesar del desastre -incluso en tiempos de pandemia- le piden a la gente que sonría, sea feliz, se llene de optimismo y cree empresa desde un computador porque todos podemos llegar a ser el millonario del año aunque se hayan perdido millones de empleos en el mundo y mucha gente no tenga qué comer ni dónde vivir.

Además de ser una observadora natural soy una nadadora natural pero me gusta ir contra la corriente, desde niña si me dicen que me vaya por la izquierda escojo la derecha, si me dicen que estudie dejo de estudiar, si me dicen que sonría escojo la peor cara y si todos lloran yo decido sonreír y hacer chistes.  No es algo que haya escogido ser o hacer, es una marca, un sello de fabricación genético que ha sido de gran utilidad en tiempos de pandemia y desempleo masivo porque si la gente se hunde yo me levanto, si se preocupan yo paso el día entero hablando por teléfono y riendo, si rezan e imploran yo oigo la misa de la vecina con curiosidad, me gustaría saber por qué canta todas las mañanas como si su casa fuera un templo y Dios fuera su Salvador.

Completamos cinco meses de cautiverio y todavía hay gente en mi bello país escondida como un ratón esperando la llegada del gato que siempre pasa de largo. El miedo al virus se apoderó de los cuerpos y las mentes y una de mis grandes curiosidades es ver a esa gente escondida afrontando los problemas del futuro que se vislumbra mucho peor que el presente porque se destruyó la economía, la educación y el contacto humano. No poder ir a cine es uno de los actos que más he lamentado durante estos cinco meses, extraño los ruidos incómodos de las personas viejas y enfermas que van a una sala oscura a dormir mientras matan las últimas horas de vida.

Después de cinco meses más y más personas se terminan de hundir en su propio miedo mientras que yo después de cinco meses siento que me levanto en una especie de delirio, producto de mi claridad mental, como si fuera una iluminada, una esquizofrénica, una habitante de calle, una comedora de hongos o una marihuanera avezada. Me gusta caminar por calles desiertas como de después del fin de los tiempos, me gusta disponer de tanto tiempo para perderlo en el simple pasar de las horas y sentir que estos cinco meses han sido una especie de retiro, unas vacaciones de otras formas de descanso y diversión.

Si Schopenhauer estuviera vivo estaría absolutamente orgulloso de mí porque llevé al límite su sueño dorado, lo que llaman ahora el poder del ahora. Con la pandemia descubrí que no tenía nada que matar, nada de lo que tuviera que despojarme, nada que perdonar, dejar ir, saber perder, no he perdido nada porque no tenía nada y tampoco dependo del ayer ni del mañana. Lo más sorprendente de todo es que este Camino no me costó ningún esfuerzo. Siempre soñé con ser una especie de mendiga, un cero a la izquierda, una persona digna de risa y de lástima porque no tengo sueños ni aspiraciones, porque no me gusta viajar, ir a conciertos ni conocer gente influyente en lugares influyentes. Todo ese mal gusto mío, toda esa mediocridad, se han convertido en una especie de tesoro en un momento en el que todos los valores estaban invertidos y lo que de verdad importaba no era ser sino parecer.

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Precariedad laboral en profesores universitarios colombianos

Desde 2002 trabajo en una universidad privada y desde 2012 trabajo en una universidad pública, en la universidad pública y en la privada he visto los mismos vicios y muy pocas virtudes. El profesor de la universidad privada tiene más estatus, o cree que lo tiene, pero el profesor de la universidad pública sabe más y es más apreciado por los estudiantes.

Los estudiantes de las universidades privadas tampoco son como los estudiantes de las universidades públicas: en las universidades públicas hay muchos estudiantes privados de las necesidades básicas y las universidades privadas son espacios sociales en los que la gente se mide por el precio de la matrícula, la ropa que lleva puesta, el sitio en el que bebe y en el que baila; los libros que ha leído o la elegancia del estilo en sus textos escritos y  sus presentaciones orales carecen de importancia y en eso se parecen los estudiantes de las universidades públicas y privadas: lo que menos importa es el conocimiento o la investigación porque estudiar es un estilo de vida, una especie de cultura urbana, y por la misma razón no hay compromiso y no es una elección consciente, mucha gente no sabe por qué estudia en la universidad y la mayoría de la gente que estudia lo hace pensando en sembrar para recoger, piensan en la futura remuneración económica y aspiran a ganar mucho más de lo que uno podría llegar a imaginar.

Hace quince años los profesores universitarios todavía eran arrogantes y presumidos, desde hace siete años sólo sé de dramas y frustración porque la universidad colombiana está en una especie de derrumbe y de esta situación no se escapa la universidad pública ni la privada. La pandemia está sacando a flote todos los problemas de la Nación y lo que se estaba derrumbando amenaza con desaparecer para siempre. Lo más trágico de todo es que muchos profesores universitarios tienen hijos, pagan arriendo, se hacen cargo de los padres, tienen deudas y están en el mismo riesgo de llegar a la pobreza extrema como la empleada doméstica que perdió su empleo de mierda en la pandemia.

En la universidad privada no he visto nunca reclamos ni manifestaciones porque la universidad privada es por sobre todas las cosas una empresa y si un profesor se pone muy crítico ese profesor no vuelve a ser visto en la universidad; en la universidad pública sí hay protesta y descontento pero cada semestre es más dramático que el anterior, las condiciones laborales son peores a medida que avanza el tiempo y todos lo tenemos bien claro.

La mayoría de los profesores universitarios colombianos tienen un carrera profesional y una maestría y a medida que pasa el tiempo trabajan más y ganan menos, el trabajo se ha convertido en una especie de reality y cada semestre son despedidos de sus puestos de trabajo una cantidad mayor de profesores porque se matriculan menos estudiantes y aparecen nuevas tecnologías que hacen prescindible la contratación de más seres humanos porque la inteligencia artificial llegó también a las universidades colombianas.

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¿Por qué en Colombia los hombres tratan a las mujeres como si fueran niñas tontas?

La falsa feminista llamada Vanessa Rosales escribió en su cuenta de Twitter estos dos reclamos y le voy a dar las Respuestas.

Dice Vanessa:

“Toda una generación de mujeres harta y hastiada de varones heterosexuales que no les conceden la cortesía de la honestidad; que se desvanecen; que no las tratan como pares. La misoginia y el machismo afectivo: otro tema que es preciso desglosar. Respetar al otro es considerarle”.

Nací en Bogotá-Colombia en 1970 y desde 1979 los hombres me han tratado como iguales, a veces como si yo fuera superior a ellos. Conversando conmigo se borra el género y el sexo, somos seres humanos conectados de cerebro a cerebro y de sentimiento a sentimiento; la comunicación, la comprensión y la camaradería siempre han sido plenas y por eso adoro a los hombres, porque siendo aparentemente diferentes nos podemos comunicar de forma efectiva y divertida.

Cuando tenía nueve años, cuando tenía treinta y ahora que tengo cincuenta me he sentido admirada por los hombres. Ni siquiera siendo una anciana puedo decir que los hombres me tratan con condescendencia o se ofrecen a llevarme las bolsas del mercado o a preguntarme cómo amaneció la abuelita Elsy porque me ven como un ser débil, no, los hombres con los que trato conocen mi fortaleza y los que comparten el vecindario conmigo también, los vecinos saben que no me pueden mirar y que no los voy a saludar nunca porque no se me da la gana.

Cuando tenía nueve años podía matar de la risa a un señor de cincuenta y ahora que tengo cincuenta puedo hacer que se desvivan con mi conversación jóvenes de veinte o de treinta años. Eso es un absoluto privilegio y no soy blanca, bella ni burguesa. ¿Usted de verdad cree que el Privilegio es masculino?

Muchas veces a lo largo de la vida los hombres me han dicho emocionados como si se tratara de un gran descubrimiento: ¡Hablar con usted es como hablar con un hombre, con usted me siento libre, puedo decir lo que quiera, puedo ser yo, con usted es con la única mujer con la que puedo hablar..!

Señora Vanessa Rosales, sepa usted que la honestidad no es una cortesía, la honestidad y la autenticidad no son batallas ganadas, uno es honesto o no lo es y punto, uno no aprende a ser honesto y en Colombia los hombres no pueden ser honestos con las mujeres porque aquí las mujeres son educadas en el artificio, la apariencia y la mentira,  son educadas para cazar, para hacerse pagar, sepa usted que las mujeres en Colombia son entrenadas para agradar aunque tengan siete años y educadas para ser bellas y llamativas como si fueran un carro de lujo al que es preciso engallar para que luzca mucho mejor, para que todos se den cuenta de que es un carro de lujo. Los hombres serán honestos con las mujeres en la medida en que las mujeres sean menos artificiales. Cuando las mujeres dejen de arreglarse como si fueran para un carnaval los hombres las empezarán a ver y a tratar como seres humanos, no como actrices o payasos.

Este es el segundo reclamo de Vanessa Rosales:

“Al varón heterosexual promedio: una muestra de paridad hacia una mujer, un despliegue de cortesía mínima, de reconocimiento respetuoso, es la honestidad. Tratar a una mujer así como tratan a los amigos – con la paridad de la sinceridad. Actualícense”.

Si quiere que los hombres la traten como amigos quítese el disfraz de payaso, los zapatos de tacón alto, despójese del maquillaje, deje de caminar como su estuviera en una pasarela, use un tono de voz que no haga pensar en una muñeca complaciente y sin carácter y verá que ellos la empiezan a tratar como a un ser humano y se empiezan a fijar en lo que usted piensa y siente. Los hombres son grandes lectores de signos y las mujeres son grandes productoras de signos, las mujeres se disfrazan todos los días de su maldita vida para convertirse en un espectáculo ambulante y los hombres se mueren de risa y de asombro ante semejante carnaval. En la medida en que las mujeres sean más artificiales los hombres las seguirán tratando como actrices y como payasos.

Las mujeres son mucho más hermosas que los hombres y ante la belleza es casi imposible pensar en inteligencia y por eso mismo para poder hablar con los hombres como hombres y como amigos es mejor ser fea que bonita y es mucho mejor tener las tetas bien escondidas y usar ropa suelta y relajada.

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La casa en tiempos de pandemia

Lo que más he disfrutado a lo largo de la vida es estar en la casa descansando. Cuando era joven (entre los 12 y los 26 años) pasé la mayor parte de ese tiempo viendo pasar las horas sin preocupación ni sueños para el futuro, estaba haciendo simplemente lo que más me gustaba: nada. No estudiaba ni trabajaba y era mi mundo perfecto. Después estudié y empecé a trabajar pero he trabajado muy poco y el trabajo siempre ha sido divertido porque consiste en hablar con gente joven y reírnos en grupo.

Desde 2002 trabajo algunas horas durante cuatro meses y luego descanso dos meses más, el descanso siguió siendo la prioridad, el descanso es el centro y fin último de mi vida.

Salir de la casa era un poco tortuoso cuando iba rumbo al trabajo pero me divertía mucho en la calle viendo gente, trabajando, comiendo, en cine… El momento perfecto era llegar a la casa y muchas veces estando en el mundo perfecto de la calle, el trabajo, la familia o los amigos me imaginaba que estaba allá, sola, descansando.

No me gusta viajar porque viajar implica estar hablando casi todo el tiempo con alguien y me gusta pasar muchas horas en silencio y soledad. No es lo mismo estar en silencio al lado de alguien y en otra casa.

Completé cuatro meses encerrada en la casa en la que vivo desde hace quince años en soledad absoluta y creo que  he dejado de ser una persona y me convertí en un  caracol.

He estado pensando en la nostalgia de la casa cuando estaba fuera de la casa y ese recuerdo dejó de ser idílico, el idilio de ahora es buscar la manera de no volver a salir de aquí porque lo que más he disfrutado es el descubrimiento de las dos siestas diarias: desayunar y dormir un rato, almorzar y dormir otro rato.

Si retomo mi vida de antes tendré que renunciar a ese nuevo descubrimiento que terminó convertido en Revelación Divina.

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Si el insomnio se apodera de tus noches

Si el insomnio se apodera de tus noches y en medio de las sombras ves figuras de perros flacos y mujeres ahogadas, no desfallezcas, el insomnio también tiene solución: búscate un amante que te deje tan agotado que olvides por completo las penas que acongojan tu triste corazón. No te preguntes mucho si será o no será el amor de tu vida, si la vida tiene sentido o no lo tiene, si el fin del mundo llegará pronto. Goza el momento como te enseñé en el primer apartado y en tus noches de insomnio dedícate a recordar pero sin darle mucha importancia a los recuerdos, hazlo por el simple placer de ejercitar el cerebro y no cuentes las horas que faltan para que amanezca, en cuanto te sea posible no vuelvas a mirar el reloj.

La Sabiduría del señor Bukowski

El que fuera o no un genio no me preocupaba tanto como el hecho de que sencillamente no quería formar parte de nada. El impulso animal y la energía de mis semejantes me pasmaba: que un hombre fuera capaz de cambiar neumáticos el día entero o conducir una camioneta de helados o presentarse al Congreso o abrirle la entrañas a un hombre en una operación quirúrgica o asesinato, todo eso me superaba. No quería empezar. Sigo sin querer. Cualquier día que pudiera estafarle a este sistema de vida me parecía una buena victoria.

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Un Clásico de cuando era poeta de la vida

Título de la obra: El nevecón

Fecha de publicación: febrero 7 de 2013

***

Virginia Mayer, tú no tienes la culpa de ser gorda,

¡Pero yo tampoco!

———-

Siente mi cuerpo una presencia extraña,

se acalora ante tu simple presencia…

Si tu culo fuese una tostada, necesitaría un remo para untarla.

*

Se llena de ternura mi corazón vacío…

y se abren mis alas para abrigar tu frío,

Eres una gorda hermosa que folla a la carta.

¿No es paradójico eso? ¡Amor mío!

*

Nace una fuerza extraña de asustar al miedo…

tienes un closet envidiable, ¡No te creo!

Se centra en mi pensamiento la sola idea de verte libre,

En tu traje de dos piezas,

descalza en la playa superando todas tus inseguridades.

¡Tampoco te creo!

*

Anhelo el día de verte flotar con tus propias alas,

Difícil ha de ser ladrar y morder,

Como nos quieres hacer creer,

siendo -como eres- periodista de KienYKe

(la versión digital de El Espacio).

*

Te imagino con los ojos cerrados,

Al son de la voz divina del humorista

Daniel Samper Ospina o,

tal vez

la de crítico de cine, Ricardo Silva.

Los imagino a los dos recitando con voz queda:

“¿Jugamos al adivino? vos te sientas

en mi cara y yo adivino cuánto pesas”.

*

No quiero voltear y verte atrás, ni quisiera ver tu sombra nada más…

Por eso toma mi mano y déjame levantar tu vuelo

Toma mi mano y mira al cielo

Toma mi mano y ajustemos el ritmo, para estar siempre paralelos al camino…

*

Sospecho que todos tus amantes insaciables

Al terminar la faena deben decir estupefactos:

“Gorda! vos me haces gozar el doble,

una vez cuando acabo y otra cuando te bajas de encima!”.

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